Llegamos al ecuador de las cinco propuestas para presentarse al casting del musical. En esta, ganarán la partida quienes tengan habilidad y destreza con las pestañas postizas y los cardados abultados. Gelu implora a su hombre, arrastrada por los suelos y agarrándose a su pernera del pantalón, que no le deje sola los domingos para marcharse a ver partidos de balonpié. Tendrá bonificación quién consiga que se le escape una lagrimilla… (A ver quién supera a los frikis del video).
Por qué, por qué… los domingos por el fútbol me abandonas.
No te importa que me quede en casa sola.
No te importa.
Por qué, por qué, no me llevas al partido alguna vez.
Quizás, quizás… tú me mientes al decir que vas al fútbol.
Es seguro que lo empleas como excusa.
Es seguro.
Quizás, quizás, yo me entere alguna vez de la verdad.
Por qué, por qué… los domingos por el fútbol me abandonas.
No te importa que me quede en casa sola.
No te importa.
Por qué, por qué, no me llevas al partido alguna vez.
Quizás, quizás… tú me mientes al decir que vas al fútbol.
Es seguro que lo empleas como excusa.
Es seguro.
Quizás, quizás, yo me entere alguna vez de la verdad.
Quizás, quizás… tú me mientes al decir que vas al fútbol.
Es seguro que lo empleas como excusa.
Es seguro.
Quizás, quizás, yo me entere alguna vez de la verdad.
Ya tengo en mi poder la segunda temporada de Mad Men. No es una serie que enganche, como Perdidos, en los que nada más terminar un capítulos sientes el impulso y le necesidad de tragarte no uno, si no tres o cuatro más. No. Mad Men es distinta.
Ver un capítulo de una de las mejores series de televisión (con perdón de la ya mencionada) es como deleitarse comiendose un exquisito bombón de chocolate; un placer del que disfrutas con los cinco sentidos. Es como disfrutar de la esencia del cine en casa. Te dejas llevar, termina, y acabas extasiado como después de un enorme y brutal orgasmo. Es ahí cuando dices… con uno, es suficiente; el resto me los dosifico.
La serie está ambientada en el sector publicitario de Nueva York a principios de la década de 1960, y sigue a los ejecutivos que trabajaban en ese mundo, que vivía su época de esplendor. Todo era susceptible de ser anunciado y prácticamente valía cualquier cosa para hacerlo, siempre que fuera algo creativo y original. La reconstrucción de ese mundo es fascinante, empezando por la fotografía y la ambientación, pasada por el “filtro” del humo de los cigarrillos que todos los personajes fuman sin parar.
Seguimos con la serie de canciones para el casting del musical. La idea es que cada participante elija de entre las 5 canciones con cuál se va a presentar al casting,su mejor arma para ser seleccionado. Y no puede faltar, aunque no se trate de un musical en sí, está perdonado, pues sobre el escenarioo Rocío Jurado era una de las mejores interpretando la letra de las canciones. ¿Quién se atreve a sacar la pantera enamorada que lleva dentro y hacer un gospel repartiendo mucho amor?
Como yo te amo, como yo te amo
convéncete, convéncete, nadie te amará.
Como yo te amo, como yo te amo
olvídate, olvídate, nadie te amará,
nadie te amará, nadie porque… Yo.
Te amo con la fuerza de los mares, yo
te amo con el ímpetu del viento, yo te amo en la distancia y en el tiempo, yo
te amo con mi alma y con i sangre, yo
te amo como el niño a su mañana, yo
te amo como el hombre a sus recuerdos, yo
te amo a puro grito y en silencio, yo
te amo de una forma sobrehumana, yo
te amo en la alegría y en el llanto, yo
te amo en el peligro y en la calma, yo
te amo cuando gritas, cuando callas, yo
te amo tanto, yo, te amo tanto, yo.
Como yo te amo, como yo te amo
recuérdalo, recuérdalo,
nadie te amará, nadie te amará. Como yo te amo, como yo te amo
olvídate, olvídate,
nadie te amará, nadie te amará.
nadie porque… Yo…
Este fin de semana todos los músicos celebramos santa cecilia, cada uno a su manera. ¿Nosotros? Tocando y bailando. Y bebiendo y bailando, claro. No sé como salió el tema de esta canción pero desde el principio lo vimos claro: sería una de las canciones del casting del musical. Todos aquellos que se quieran presentar deberán hacer la prueba con alguna de las 5 canciones que próximamente se seleccionarán “interpretándolas” con todo el sentimiento del mundo mundial. ¿Alguien se anima a ponerle el acento “fgransés” a la voz a Lumiére? Prueben a hacerlo delante del espejo…
Ma chère, mademoiselle, es una gran satisfacción y un inmenso placer recibirla aquí esta noche. Y ahora le invitamos a que tome asiento y se ponga cómoda porque el salón-comedor tiene el orgullo de presentar… su cena.
¡Qué festín, qué festín! Un banquete de postín
Ahí está la servilleta, da comienzo ya el trajín.
Soupe d’oignon, canapés, especialité del chef.
Pruebe el hígado de pato y la envidiarán los platos.
El ballet, para usted: esto es Francia, Mademoiselle
y cualquiera que se precie es bailarín
Es un menú de estreno, ¡a disfrutar lo bueno!
Del festín, gran festín del postín.
Hay ragú, hay soufflé y una tarta bien flambée.
Y también las atracciones de un lujoso cabaret
Deje ya de temblar que el banquete va a empezar;
nunca hay quejas, nunca hay penas si hay cubiertos en escena.
Y es que aquí cada cual tiene un truco muy genial,
unos cantan y otros tocan el violín
Con todos a brindar y empiece a disfrutar
Del gran festín, ah por fin, ven conmigo al gran festín.
¡Qué festín, qué festín, qué festín!
Triste y deprimente es la vida de un sirviente si no tiene a un solo ser a quién servir. Ah, los viejos tiempos laboriosos uno no podía ni dormir. Plumeros y paños bajo el polvo de diez años sin poder gozar de nuestra profesión, soñando en esos tiempos que añoramos, solos y amargados, pero al fin usted ha llegado.
¡Ya está aquí, ya está aquí! ¡Qué alegría para mí!
Le planché la servilleta y hasta el vino le elegí.
Un pastel con el té, sí, querida, ya lo sé
mientras bailan estas tazas yo preparo el té con pastas.
Al hervir, qué calor, ¿una mancha? No, qué horror.
Perfección es nuestro lema hasta en Latín
Cuánto quehacer, señor, ¿pongo un terrón o dos?
¿Le gusta así? Qué festín. De postín. Qué Festín.
¡Qué festín, qué festín! Complacerla es nuestro fin.
En diez años no tuvimos comensales y ahora sí.
Esta cena será algo bueno de tomar:
entre velas y caviares serviremos mil manjares
Con el té gritará: “¡Basta ya! Voy a explotar!”
Cantaremos una nana como fin.
Y dormirá cien horas pero ahora coma
¡Qué festín, qué festín, qué festín!
¡Qué gran festín!
Cualquiera que me conozca un poco sabe que soy un enamorado del cine y de la música; dos pasiones sin las que se me haría muy difícil vivir. Y con el reciente trailer de NINE me han puesto los dientes largos, muy largos, qué le vamos a hacer.
La historia de este musical está inspirada en la película “8 y 1/2″ de Federico Fellini y es la adaptación de un éxito teatral de los 80. El director es Rob Marshall, que ya hizo antes “Chicago” y “Memorias de una Geisha” y tiene todo a su favor para tener una presencia más que notable en la próxima entrega de los Oscar.
En Venecia, Guido Contini, director de cine, atraviesa por una crisis artística y personal durante el rodaje de su última película. Mientras tanto, sopesa el papel que juegan las mujeres más importantes de su vida: su mujer (Marion Cotillard), su amante (Penélope Cruz), su musa cinematográfica (Nicole Kidman), su diseñadora de vestuario (Judi Dench), una periodista de moda (Kate Hudson), una prostituta a la que acudía cuando era joven (Stacy Ferguson) y su madre (Sofía Loren). Daniel Day Lewis será el afortunado protagonista, papel que rechazó Javier Bardem, al que acompañará tan impresionante reparto femenino, la mayoría de ellas ganadoras de un Óscar.
Ya sólo con ver el trailer (aquí)o el video con los ensayos (aquí) uno tiene ganas de que llegue el 22 de enero. Mira, un buen regalo de cumpleaños.
Cuando salió de beberse el primer café del día no pudo por más que coger el móvil y escribir a sus amigas:
“Adiós; me despido de vosotras. Antes de nochevieja probablemente haya muerto de una crisis hipertensiva, o una racha de palpitaciones malignas. ¿El motivo? Me han puesto un argentino simpático y meloso que me mira con ojos de corderito en la cafetería de debajo mi casa. Me sonríe y me canta (a mí al resto, pero eso no importa) mientras trato de concentrarme en leer las noticias del periódico. Todo eso por si todavía no tenía adicción a la cafeína, ¿sabés pibe?. Si alguna de vosotras se compra la Nespresso para navidades, y como consecuencia de la crisis despiden a este chico… juro por dios que os saco un ojo con una cucharilla de café.”
Hace unos meses encontré una noticia curiosa, de esas que te sorprenden porque te hacen pensar en un futuro no muy lejano: “Científicos estadounidenses trabajan con un fármaco experimental que borra los recuerdos”. La guardé, como suelo hacer con las cosas a las que pienso que luego puedo exprimirlas y sacarles todo el jugo. (Para leerla pinchar aquí).
Pensé que no sabía si esa pastilla sería la hostia de buena, o la perdición del ser humano. ¿Qué somos sin recuerdos? Pero por otra parte, ¿quién no quisiera borrar historias pasadas, malos momentos y sobre todo amores fallidos de esos que te destrozan el corazón?
El viernes pasado me compré el dvd de una película “Olvídate de mí”. Lo sé, un capricho, pero hacía un año de blog y… cualquier excusa es buena. Por la noche la vi, expectante, nervioso, a ratos perdido, emocionado, feliz… No puedo contar nada de la película, sólo decir que se trata de una nueva joyita dentro de mi filmoteca particular y que, a tenor de las veces que la veré, unos eurillos muy bien invertidos.
(Si alguien tenéis pensado verla unos consejos: es rara hasta que se le pilla el hilo, darle una oportunidad, y cuanto más vírgenes lleguéis, cuanto menos sepáis… mejor).
Hace exáctamente un año, el 13 de noviembre, nacía este blog. Fruto de una experiencia blogera previa surgió como la versión actual del diario de la infancia. O la eterna adolescencia. Un espacio para contar mis experiencias, aunque muchas veces solo cuente mis pensamientos, mis reflexiones, de una forma tan velada que parezca que estoy de psiquiátrico. Creedme: si la mayoría de las veces dijera la verdad y nada más que la verdad, las historias que relato perderían gran parte de su encanto.
En estos 365 días se escrito 235 entradas incluídas algunas mini-píldoras que contaron mi viaje por las islas griegas. Han sido 22.137 visitas las que ha tenido y 573 comentarios los que se animaron a dejar. Gracias por hacerlo, porque pese a que el objetivo del blog no es que sea leído por un gran número de personas, a veces es necesario que alguien te lee para seguir tecleando.
En este año he viajado; en avión tren, barco, coche, tren, bus y bici. También he viajado sin moverme de casa. He conocido a gente, unos han merecido la pena y otros no. He reído, llorado, cantado y bailado. Creo que me he desenamorado más veces de las que me he enamorado. He sufrido. Poco, porque la mayoría de las veces no merece la pena. Tuve mi momento de gloria con el cartel de san fermín. He besado sapos que no se han convertido en hermosas princesas. He trabajado, he salido, bebido y follado. He tenido resacas monumentales y he jurado dejar la bebida. Consecuencia: he mentido. Y casi todo lo habéis podido leer en este rincón. ¿Me dejo algo?
He escrito la entrada más triste, dura y amarga que nunca pensé llegar a hacer. He perdido a una de las personas que más quería en esta vida y que más me quería a mí: mi abuela. La he perdido y, en parte, me he perdido un poco yo. No hay día que no la recuerde en varias ocasiones. He llorado. Y lloro.
Gracias a las gemes, a la gente cercana y a los del hospital. También a los desconocidos que un día llegaron y decidieron quedarse. Especial ilusión me hizo conocer reciéntemente a dos de ellos: Kwak y Crispín. Y sobre todo a quienes quieren crear un club de fans (tengo mis propias fanes) y me animan a que escriba un libro que ya se encargarán de distribuir puerta por puerta. Gracias.
El otro día encontré en Público una viñeta que representaba en forma de partida de ajedrez una dificil situación: el secuestro del barco pesquero Alakrana.
Dicen que cada uno de nosotros llevamos dentro un seleccionador de futbol. Y yo digo que también un presidente del gobierno, un juez, un policía… Y cada uno tiene total libertad para opinar qué se debería hacer en momentos coplicados como éste. Todo el mundo conoce la historia: Barco atacado por piratas somalíes que piden un alto rescate. Ejército que apresa a dos de esos piratas y los trae a España. Juez que se dispone a juzgar a dichos piratas. Secuestradores que amenzan y castigan a los pescadores. Familias que piden ayuda inmediata para los suyos. Diplomáticos que tratan de solucionar el conflicto de una forma pacífica…
Me recuerda a la escena en las películas de acción en las que todo el mundo apunta con su pistola a todo el mundo y sabes que en cualquier momento alguien disparará. Y a ese alguien lo hará otro, y otro, y otro… y un fuego cruzado de proyectiles acabará casi seguro por mal camino.
Comprendo los nervios y la angustia de las familias; entiendo la tranquilidad y el silencio que piden los diplomáticos, pero no me gustaría estar en el pellejo de quienes han de tomar las decisiones. Sólo espero que todo termine pronto, y que termine bien.
Empiezo a estar ya un poco cansado de la iglesia que tenemos hoy en día. Un grupo de señores que, para que engañarme, me dan mucho miedito. Se han pasado los principios de su sagrada biblia que tanto predican por el forro de los cojones. Y para defender sus verdades tratan de ¿”involucrarse”? en todos los aspectos de nuestra vida. Aspectos en los que que no hace muchos años estaban metidos hasta la cabeza: política, cultura, sanidad, justicia, ejército…
¿Por qué tratar de imponer su religión? Porque es lo que han estado haciendo durante mucho tiempo.
Cuando la iglesia deje de meterse en asuntos ajenos a ella y siga los principios de pobreza, respeto, ayuda y solidaridad… entonces empezaré a respetar a una institución que no me respeta. ¿Para cuando una “manifa” en contra de la violencia de género? ¿O de la corrupción política? ¿O a favor de terminar con el hambre el mundo? ¿Y el sida? Estoy harto de ver como se alzan como los defensores de valores humanos y aparecen cientos de noticias de pederastia, corrupción, asesinato…
Si quieren meterse en política que formen un partido, es bastante sencillo, y se presenten a las elecciones. Y ustedes entonces, voten por dios si quieren. Y creen.
La otra tarde con motivo de una reunión muy especial ejercí de anfitrión con un postre un tanto especial: la Tarta Polla. Ideal para quedar bien en cualquier reunión informal que se precie y muy bien acogida después de varias botellas de vino blanco.
Ingredientes:
Una base redonde de bizcocho de 3 pisos, nata montada, sirope de fresa, nesquik y virutas de chocolate.
Preparación:
Poner los 3 pisos de bizcocho y dibujar sobre ellos el falo en cuestión. Para obtener un tamaño XXL es mejor dibujar el pene a la largo (todo el diámetro) y en los costados dibujar los huevillos. Cortar los 3 bizcochos a la vez a como si estuviéramos serrándolos. Colocar uno y cubrir con nata. Echar un chorro de sirope sobre la nata montada. Segundo bizcocho y mismo proceso. Poner encima el tercer bizcocho. Es referible no “emborracharla” porque los bizcoches se desharían.
A parte de la nata sobrante se le añade el sirope y se hace una crema rosita para la zona más sensible de nuestra tarta. El resto se mezcla con nesquik para el tono “piel”. A más cacao, más mulata quedará (nota: el colacao hace grumos). Ya está nuestra Tarta Polla. Decorar con virutillas de chocolate dependiendo del grado de “pelo” que queramos. Si queremos más realismo podemos dibujar con hilos de sirope los vasos sanguíneos. Para darle el toque más “caliente” se puede decorar con leche merengada (cada uno que la ponga donde quiera dependiendo de sus fantasías). Preparar servilletas, serán necesarias.
¿Las grandes ideas surgen de grandes borracheras? Pues no lo sé, pero pronto podremos comprobarlo.
Tengo un encargo, así, directo al grano: tengo que preparar el libreto de un musical para dentro de dos meses. Ayer entre gines y kases nos dimos cuenta de que somos unos fanáticos de la música y que podríamos mantener una conversación real solamente entonando partes de canciones. Y como nos gusta (mucho) hacer el tonto pues nos pudimos a ellos y decidimos montar un musical, así como de andar por casa. Con clásicos como “yo no te pido la luna” “alabaré, alabaré” o “yo iba de peregrina y me subiste a caballo”. La flor y nata. Y en unos dos meses a representarlo. Necesitamos bailarines, coros… y público. ¿Alguien se anima?
Y si con esto no me gano la vida, siempre me quedará la repostería erótica. Próximamente, las fotos.
“¡Oh, Rhett! ¡Rhett, por Dios no digas eso! ¡Perdóname! Siento tanto todo lo que he hecho…”
“Querida, eres una criatura. ¿Crees que basta con decir lo siento? ¿Y todo el pasado? ¿Puede remediarse? Ten, toma mi pañuelo, jamás en ninguna crisis de tu vida he visto un pañuelo en tu mano.”
En ese momento saltaba del sillón y se pegaba a la pantalla de la televisión. Bajaba el sonido de la película y recitaba el diálogo que se sabía de memoria.
“Oh Rhett, Rhett… ¿A dónde te vas?”
“Me voy a Charleston, vuelvo a mi tierra.”
Era capaz de encajar cada una de las sílabas en los labios de la pareja. Le ponía tanta emoción que a veces hasta conseguía que le se saltaran un par de lágrimas al suplicarle que le llevara.
“Por favor, por favor… Llévame contigo.”
“No. He roto con todo lo de aquí. Yo busco la paz. Quiero ver si consigo hallar algo que tenga algún encanto y dulzura en la vida, ¿sabes de que estoy hablando?”
El corazón latía dentro de su pecho. Palpitando.
“No, yo sólo sé que te quiero.”
“Esa es tu desgracia.”
Le encantaba esa escena; cuando él se aleja y ella espera unos segundos, incrédula, y corre escaleras abajo. Se imaginaba suplicando a su amante con esa desesperación.
“¡Oh, Rhett! ¡¡Rhett!! ¡¡Rhett!!, Rhett… Si te vas, ¿a dónde iré yo? ¿Qué podré hacer?”
Decenas de veces había repetido el mismo ritual frente a la televisión. Y todas y cada una de las veces, antes de que Escarlata se levantara de las escaleras consolándose de que mañana sería otro día, hacía lo mismo.
“Francamente querida…”
Entonces pulsaba en el mando la pausa y la imagen del video se congelaba en la pantalla. Rhett en el quicio de la puerta a punto de despedirse, ella hundida y desolada. Y cambiaba el final de la historia: “querida… sabes que te amo, vámonos juntos”. Apagaba el televisor e imaginaba que ambos se fundían en el beso más largo y pasional de toda la historia del cine.
Como decía Pepe Isbert: “como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación; y esa explicación que os debo, os la voy a dar, porque como alcalde vuestro que soy…” Pues eso, ahí va.
Hace 5 días se me ocurrió poner en práctica algo que ya tenía pensado hacía un tiempo (y que dicho sea de paso no fué idea mía) y decidí cambiar un dato de mi página del facebook. Bueno, un dato no, EL DATO. ¿Qué es lo que más puede interesar de la información personal al público variado del facebook? Pues eso, el amor, donde metes la polla.
El cambio trajo consigo varios comentarios, y todos ellos se alegraban del cambio: Carlos ahora estaba en una relación. Pues no. Perdónenme la broma pero sigo tan soltero (que no entero) como siempre. Necesitaba palabras de cariño y enhorabuenas (como quienes finjen que están ambarazadas para que les feliciten) y también repartir un poquito de alegría (como el calvo de la lotería).
Así que Carlos no está en ninguna relación (o al menos por ahora) y tranquilos, el día que lo esté no creo que os enteréis por aqui. Estas cosas en persona y con café (o vinito) de por medio.
“Sólo sé que algunas veces, cuando menos te lo esperas,
el diablo va y se pone de tu parte”.
La entrada iba a titularse “Pacto con el Diablo” pero al tratarse de unos versos del “Pacto entre Caballeros” me parecía más correcto este. Y es que a lo que vamos, a veces después de tanta rutina, de tanta nube gris y ensayo – error, parece como si un golpe de efecto hace que cambie el curso de las cosas. Es como se de repente el mundo se parara y comenzara a girar hacia el otro lado.
” ¿Sabes que pasa?, que creo que antes era un poquito gilipollas, y a partir de ahora voy a ser un poquito egoísta. Que ya estoy hasta los cojones de ejercer de hermanita de la caridad, y luego flagelarme por ello. Así que ve buscándote un psicoanalista nuevo, a mí llámame sólo para beber cerveza ”.
No suelo leer el horóscopo, y si alguna vez lo leo no le suelo hacer mucho caso. Siempre he pensado las predicciones que hacen que hacen en los periódicos se publican a partir de una gran base con miles de minihoróscopos y que… melocotón, melocotón, melocotón… el azar elige las correspondientes para cada signo de ese día.
Peeero el otro día me pasó algo currioso. Leo el horóscopo y me dice no se qué mierdas del trabajo, que cuidao con el dinero (eso también me lo suele advertir mi madre) y que un antiguo amor aparecería en mi vida. Que faltó poner “a tocarte las pelotas” porque siempre que un rollete pasado vuelve a tu vida es para tocarte las bolas, en uno u otro sentido, no hay más que dos.
El caso es que en cuestión de unas tres horas… ahí que apareció el antiguo amor (predicho? predecido?). Flipao, sorprendido, mosqueao no solo por volver a saber de líos pasados, si no por el acierto del puto horóscopo, abrí la puerta. Con esto puedo conseguir dos cosas: que pase (y toque bolas) o que a mayor amplitud de giro de puerta, mayor portazo en las narices se ganará.
Pues eso. Que no estaba muero, que estaba de parranda.
Y fue un gran día. Y una noche aún mejor. Grande, muy grande.
Pero una vez un sabio treintañero me advirtió que las resacas cada vez son más duras. Y llega un momento en el que “el día después” no puedes hacer nada salvo vegetar. Imposible eso de ir de tardes a trabajar. Y eso es lo que hice: trabajar el sábado por la tarde y luego hoy por la mañana con lo que 48 horas después del primer cubata aún estoy catatónico.
Además me duele (por orden descendente): cabeza, oidos, garganta, pecho, piernas y pies. Estornudo como el día que más polen hay en primavera, y ya he gastado un rollo de papel higiénico en quitarme los mocos, que fluyen de mi naríz a litros. A esto hay que sumarle un “percance” en la ducha del que salí ileso.
Mucho sillón, mucho bostezo, capítulos de perdidos, “licuar” con photoshop, ponerme de los nervios con Pekin Express y hacerme fan de un grupo del facebook: Entrar de una Espiral de Autodestrucción. Brutal.
Lo mejor que tiene Perdidos es que nada ni nadie es como realmente parece: los buenos no son tan buenos, ni los malos son tan malos. Nada en la misteriosa isla es tán sencillo. Los personajes de héroe y antihéroe nunca me han gustado, y menos decir de la chica que se disputan ambos.
De los supervivientes me quedo con Sayid Jarrah, sin pensármelo. Su pasado como guardia republicano torturador y sus tristes historias de amor son las más creibles. Del nuevo grupo el Señor Eko es el que más respeto y adminación me supuso desde el principio, el hombre tranquilo resulta ser más fuerte de lo que ya parece.
Pero ayer hoy un capítulo en el que se sabía parte de la vida de Desmond Hume, un persona que para cuando el avión se estrelló en la isla, él ya estaba allí con una misión: salvarlos a todos ellos. Me tiene intrigado y sin duda alguna la historia de amor que encierra con su foto y su libro a cuestas me ha atrapado. Apuesto por Desmond Hume.
En la cuna le ponían la radio encendida para que no llorara. Su primer libro fue el de TEO y su perro, y entre animales se crió. Recuerda la primera película que vió de tirón, E.T., y la llorera que se pegó aquella tarde.
Ahora sigue siendo un apasionado del cine y la información. Le gusta viajar (cuándo y dónde puede), la pasta y el chocolate, la música y los músicos. Le encanta su trabajo, levantarse tarde, y desayunar con el periódico. Suele imaginar historias para otros.
Y ahora tiene su propio BLOG.