45.- Abuela (texto ya publicado)

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escrito el 8 de Juinio de 2007 en mi antiguo blog

guerra-civil
Antesdeayer era un día importante para mi abuela.
 
No es el lugar para explicar el por qué, y a la mayoría ni le importe, pero fue como si alguien le hubiera quitado la espinita que llevaba más de 70 años clavada en su corazón.
 
Y es que como ella nos cuenta (solo cuando tiene ganas) “el movimiento” le tocó con ocho años.
Y no se acordará de quién le llamó esta mañana, o de donde dejó tal papel, pero tiene su (triste y dura) infancia grabada a fuego en su cabeza.
 
Ayer tenía ganas de hablar (estaba guerrera que le decimos) y es capaz de dejar pasmado a más de uno
con detalles concretos de como sucedieron esos años (“no fueron días, no… ¡Años!”) de guerra civil en su pueblo.
 
De cómo él día que comenzó “el movimiento” una vecina resguardó, como si de una gallina con los polluelos se tratara, a todos los chiquillos que jugaban por la calle en su casa de adobe.
De cómo silbaban las balas al rozar las paredes de la casa, y como se incrustaban en el adobe.
Del día en que su padre salió de su escondite para ayudar a que una tormenta no estropeara la trilla de todo un año.
De cómo un vecino vió a su padre y corrió a denunciarlo ante la guardia civil.
Del “al frente o al fuerte” que los guardias decían a su padre, la elección de morir, o de morir.
De cómo iba con su hermana a llevarle comida a la cárcel del Portillo, y de cómo la tiraban al río y fregaban el platillo para que su madre no supiera que no la había ni probado.
De cómo un día llevó la camisa de su padre rota y llena de sangre a casa, y de su hermana contando como lo tenían en el cuartel, colgado y azotado “como al señor”.
Del día en que les avisaron que se los iban a llevar a la cárcel de Estella (donde nunca llegaron).
De cómo una tía le llevó a despedirse de su padre cuando se lo llevaban para Estella.
Del gesto de su padre, atado junto a otro, al ir a darle un beso a su hija, y de cómo uno del pueblo gritó “adelante con los presos” haciendo más triste la triste despedida.
 
Cuando quiere hablar, no hay oídos que no quieran escuchar.
“La abuela -por su madre- murió aún con miedo de hablar. ¡¡¡Calla!!! me decía…”
Ella ya no calla. Son tristes recuerdos de personas que prefieren callar, como si fuera la forma de olvidar lo vivido.
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2 comentarios sobre “45.- Abuela (texto ya publicado)

    martuela escribió:
    24 febrero 2009 en 12:27

    esa es la abuela!!

    carmen escribió:
    21 febrero 2011 en 19:35

    que triste! pero mas triste tenia que ser vivirlo … pobre abuela!

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