393.- Micro-Enamoramientos.

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Suele ocurrirle todos los años por estas fechas. No sabe si son los primeros rayos de sol de la primavera o esa brisa suave que anima a echarse a pasear por la calle. O quizás es el aroma de todos esos árboles y plantas que comienzan a florecer y que nos embriaga igual que a las mariposas, abejas y restos de insectos.

Comienza a sentir un cosquilleo en el estómago, una sonrisa cálida y tierna se apodera de su rostro y es entonces cuando Paula sabe que está enamorada aunque ella no lo quiera llamar así. Ha querido, ha amado, se ha entregado. Pero también ha sufrido, ha llorado. Ha tirado tantas veces su castillo de arena y ha vuelto a empezarlo de nuevo tantas veces que está segura de que nunca será la última.

Y como quien cruza un puente inestable sobre un precipicio se lanza a la aventura. Amor sí, pero con pies de plomo. Ella prefiere llamarlo “micro” enamoramiento aunque sigua siendo lo mismo pero con otro nombre. A ella le funciona. El resto… no importa.

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2 comentarios sobre “393.- Micro-Enamoramientos.

    sara escribió:
    1 abril 2011 en 18:33

    Ha Luis le ha pasado algo similiar. No quería volver a caer en el juego con trampas de las primeras brisas primaverales. Esas que empiezan por acariciarte de forma sutil la piel y acaban tocándote las cuerdas de lo más profundo hasta rasgártelas. Sin embargo, ha vuelto a ser capaz de describir esa sensación. Es demasiado tarde otra vez.

    qbert escribió:
    4 abril 2011 en 14:18

    si solo fuese en primavera…

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