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407.- Otra Película sobre la Guerra Civil.

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“La Voz Dormida” es una película basada en la Guerra Civil. Sí, otra más. Es la adaptación de la novela de Dulce Chacón que narra la brutal represión que padecieron las mujeres presas en cárceles franquistas. Hará como diez años cuando lo leí y me impactó  la historia de la joven cordobesa que llega a Madrid en 1940 para estar cerca de su hermana, una militante comunista reclusa de la madrileña cárcel de Ventas. Benito Zambrano presentó su película en el Festival de Cine de San Sebastián donde María León se llevó la Concha de Plata a la Mejor Actríz.

Como era de esperar cuando los españoles hacemos una película sobre el acontecimiento más importante y desgarrador de nuestros últimos… ¿200 años? vuelve el típico tópico de “otra película de la guerra civil”. Frasecita que dicho sea de paso, me sienta como una patada en los cojones. Será porque mi familia quedó brutalmente marcada por la guerra. Será porque he conocido cientos de historias rotas. O quizá porque sean todavía 30.000 las personas que desaparecieron y de las que nunca más se supo. Y otras tantas familias que se preguntan dónde están, claro. O que existan 284 fosas comunes localizadas a la espera de ser abiertas…

Quizá sea por todo eso que crea necesario este tipo de cine. El director tuvo que hacer frente en la rueda de prensa a un comentario como ese. “¿Dejamos de hacer películas sobre la guerra y nos dedicamos a hacer documentales de dinosaurios? ¿Qué fosa dejamos sin abrir?”. Lo suscribo totalmente. Porque las heridas no se cerraron con una insuficiente e inacabada Ley de la Memoria Histórica  y porque cada una de esas historias que la guerra civil destrozó merece ser contada.

Cuando los americanos dejen de hacer películas sobre la guerra mundial, Pearl Harbour y Vietnam, o los europeos de nazis, campos de concentración y judíos… entonces hablaremos. Además listillos, enteraos, sólo se ha abordado la guerra civil en el 1,5% de los filmes de los últimos diez años: exáctamente en 14 de las 961 películas.

153.- Retales Sanfermineros (2)

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Faltan 6 días…

Vísperas: el Riau-Riau

riauriau

“Riau-Riau”, es lo que oficialmente es la Marcha en Cuerpo de Ciudad del Ayuntamiento a las Solemnes Vísperas de San Fermín. Es un acto tradicional en el que se acompaña a la corporación municipal desde el Ayuntamiento hasta la capilla de San Fermín, unos 500 metros en total. El Ayuntamiento y San Lorenzo. Entre uno y otro, miles de veces las gargantas se rompen en grito seco, mitad irrintzi mitad compás de jota, bailan los gigantes, toca la banda, corre el vino…

La pamplonesa se desgasta atacando una y otra vez el “Vals de Astrain”. Los maceros y timbaleros hacen elegante el cortejo. El ritmo de la marcha es lento porque hay mucha gente y la muchedumbre camina tarareando a ritmo de la popular melodía conocida como el Vals de Astráin. Ésta se repite una y otra vez interpretada por La Pamplonesa, el récord son 181 veces seguidas.

Alegría de San Fermín (conocido como Vals de Astráin)

A las 4, el 6 de julio Pamplona gozando va pasando calles y plazas, las vísperas a cantar al glorioso San Fermín, patrón de esta capital, que los pamplonicas aman con cariño sin igual. Delante van chiquillos mil, con miedo atroz dicen: ¡Aquí! Un cabezón viene detrás dando vergazos y haciendo chillar. ¡¡Riau-Riau!!

Después vienen los muchachos en un montón fraternal empujando a los gigantes con alegría sin par. porque llegaron las fiestas  de esta gloriosa ciudad que son en el mundo entero una cosa singular. ¡¡Riau-Riau!!

Los de la blusa que son los que dan animación con los pollos-pera van todos unidos en montón. Los de la Pamplonesa detrás vienen tocando van a honrar a San Fermín. Toda la ciudad con movimiento contemplando está la gran caravana que alegre hasta San Lorenzo va. Los del Ayuntamiento con mazas y timbales van a honrar a su patrón.

127.- Pensamientos y Votos

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voto

“Los inmigrantes nos roban el trabajo”.

“En Europa sólo hay sitio para una religión”.

“La sanidad debería ser privada”.

“El cambio climático es una gran mentira”.

“La homosexualidad es una enfermedad”.

“Creo en el despido libre”.

“Creo en la pena de muerte”.

El video termina con la frase “el problema no es lo que piensan, es lo que van a votar”. Hay quién puede pensar que la política es algo aburrido, insustancial, corrompido… Y puede que en ciertos aspectos tengan razón. Hay quién dice que la política no le interesa en absoluto, y ahí es dónde yo ya no estoy tan de acuerdo. Cualquier cosa que pueda influir en tu vida diaria debe interesarte: la adquisición de tu vivienda, tus condiciones laborales, los derechos de tus familiares y amigos, las garantías sanitarias que tengas… Y todo ello está marcado por la política; o mejor dicho, por la tendencia política que fluya en ese momento.

Desde crío me he dado cuenta de que la “política” es simplemente la forma de hacer las cosas. Que tus padres te den más o menos dinero de paga semanal, que te supervisen o no lo que haces con ese dinero, que te animen a ahorrar… eso, para mí, es política. Y así ocurre con otros aspecto que condicionan en un momento dado el curso de tu vida: las materias que obligatoriamente estudias en el instituto, los baremos para obtener una beca, la universidad a la que acudes a estudiar, las condiciones de tu contrato laboral (y sobre todo de tu despido laboral), los derechos sanitarios que tienes si te ocurre algo, la facilidad para acceder a tu vivienda, tu coche…

En unas votaciones se toma el pulso a un pueblo, se le da la voz para que hable y se exprese. Los votos son pensamientos, ideologías, formas de hacer las cosas. El voto es un derecho, pero a veces también pienso que debería ser una obligación. Un 80% de participación en una elecciones ¿tiene validez representativa? ¿Y si la participación es del 60%? ¿O si sólo es del 40%? ¿Son legítimos esos resultados?

Para continuar con esta reflexión merece la pena el libro “Ensayo sobre la Lucidez”, de José Saramago.