Últimas Actualizaciones del Evento

404.- ETA sí… o ETA también.

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Para algunos siempre tiene que ser ETA, aún cuando no lo sea… será ETA. Que llueve durante los cinco días de Semana Santa… ETA. Que el premio de la lotería de navidad cae en Bilbao… ETA. Que engordo 5 kilos durante las vacaciones de verano… ¡¡Etarras Cabrones!!

Buenísimo el artículo “Esos Periodistas Pillines” del blog  “Loca Academia de Vaders” sobre la manipulación periodística. Todo vale con tal de que al lector le llegue la información específica.

(Leer Artículo)

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403.- ¿Qué película es?

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Hace poco un amigo me enseñó diez imágenes que eran los iconos de otras tantas películas americanas. Adivinar de cuáles se trataban era bastante sencillo: la mujer en la ducha de “Psicosis”, la estatua de la libertad sepultada de “El Planeta de los Simios”, la cara de Jack Nicholson tras la puerta destrozada de “El Resplandor”… De esa idea surgió esto. Vamos a jugar. Aquí hay diez escenas de diez películas de nuestro cine español. No son los planos más representativos de la película, eso sería demasiado fácil. Es algo más rebuscado. ¿Quién adivinará el mayor número? ¿Alguien se anima?

Película 1

Película 2

Película 3

Película 4

Película 5

Película 6

Película 7

Película 8

Película 9

Película 10

402.- La Piel que Habito.

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Almodóvar es Almodóvar. Unos le aman y otros le detestan pero porque es quién es. Entre sus películas hay de todo pero la mayoría tienen el toque de la casa: el mundo Almodóvar (chicas incluídas).

De toda su fimografia la que más llega a gustarme es “La Mala Educación” pese a haber cosechado tan malas críticas. Pero las películas que tratan sobre cine, esos giros de guión y ese toque de novela negra me conquistaron. Y esa puerta corrediza que se cierra al final… Creo que si en parte me ha encantado “La Piel que Habito” ha sido por las similitudes con “La Mala Educación”.

“Volver” me gustó, como a la mayoría de la gente. Es su película más accesible; aunque a alguien no le guste el cine de Almodóvar, le gustará “Volver”. “Los Abrazos Rotos”  fue una tremenda decepción: ni historia de amor, ni drama, ni comedia, ni intriga aunque la quisieran vender así. Vacía por completo de sentimientos de una pareja nada creíble y unos secundarios demasiado rebuscados.

“La Piel que Habito” es una película horror (hay otra palabra que empieza por “v” que la define mejor pero contaría demasiado). Tras la muerte por quemaduras de un ser querido Antonio Banderas (muy comedido) se obsesiona con descubrir con la ayuda de Elena Anaya (espléndida) una nueva piel más resistente a través de la investigación genética. La historia saltará en varias ocasiones en la linea temporal para detallar la historia con un resultado que deja agarrotado al espectador en su butaca. Roza eso sí, en varias ocasiones lo grotesco provocando unas risas (¿incrédulas? ¿nerviosas?) en muchos espectadores pero que son la marca de la casa.

Grandes actuaciones que recogerán varios premios. [Actualización: ¿Esa es Blanca Suárez? ¡Que le den un premio por dios! ¡Lo borda!] Y no sólo me refiero a los dos protagonistas. Un guión que desde el principio y hasta el final mantiene en vilo a la platea. Una banda sonora envolvente como todas las de Alberto Iglesias. Vuelve el -para mí- mejor Almodóvar.

Nota Mental: Quiero un disfraz de tigriño…

401.- Cosas que Pasarán.

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Cosas que pasarán desde ahora hasta final de año:

Iré mucho más al cine, que en los meses de verano entre que la cartelera siempre flojea y que hay muchos más planes alternativos lo he dejado un poco de lado. Esta misma tarde “La Piel que Habito” de Almodovar. Próximamente, La Voz Dormida”, “La Cara Oculta”, “Mientras Duermes”, “El Árbol de la Vida”, “Un Dios Salvaje”, “La Deuda”… Y muchas más, seguro. El otoño trae mejores películas, o al menos más interesantes. ¿Iré al Festival de Cine de San sebastián? No será por ganas…

Me leeré “El Bolígrafo de Gel Verde” que lleva varias semanas sobre la mesilla esperando. Seguiré con “Mad Men”, “A dos Metros Bajo Tierra” y les haré caso a mis asesores y me lanzaré a “Juego de Tronos”. Y me enguilleré de una sentada la séptima temporada de “Anatomía de Grey”. Como si no tuviera poco hospital ya en la vida real…

Tendré dos bodas y “presuntamente” un bautizo. Y espero que ningun funeral. Habrá un parto. Bueno, habrá más pero uno sé que nos hará especial ilusión. Habrá unas elecciones y espero que una sorpresa electoral. Se pasarán por mi cabeza unas quinientas ideas de las que sólamente dos o tres llegarán a buen puerto. Quizá me enamore. Sólo quizá, que últimamente no estoy yo muy receptivo. Me microenamoraré unas 150 veces, pero son tan fugaces que nadie lo sabrá. Habrá sexo, eso es más fácil.

Habrá escapadas pero sin grandes lujos. Pasaré un fin de semana en un “Hotel Rural con Encanto”, pero aún no sé ni cuándo ni -lo más importante- con quién. ¿Y una fiesta de inauguración de un nidito de amor? Estudiaré. Prometido. Iré a un concierto en Pamplona de “La Oreja de Van Gogh” – ¿alguien se apunta?. Y puede hasta me compre una cámara de fotos. No, no puede. Antes deberé devolverle el préstamo a mi hermana.

Y seguiré escribiendo, que para eso tengo mi propio blog.

Nota Mental: ¿Dónde tendré guardado el chubasquero?

400.- You Make Me Feel.

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(Grabado de Marina Anaya)

Las verbenas se inventaron para las calurosas noches de verano. Si hubiera que elegir el aroma de la seducción probablemente los perfumistas buscarían las notas de esa esencia en momentos como esos. Músicos enfundados en sus mejores trajes, farolillos de colores y la calma propia de las noches estivales.

La cantante no era Aretha Franklin ni falta que le hacía. Su dulce voz se deslizaba sobre el público embriagándolo de sentimientos a flor de piel. Varias parejas se mecían abrazadas y los más entregados habían comenzado ya a besarse.

Yo había puesto los ojos y un poquito de mi corazón en él dejándome llevar quizás por el romanticismo del ambiente. “You make me feel, you make me feel, you make me feel like a natural… woman”. Se giró y como si ya supiera la respuesta preguntó:

            – ¿Me das un abrazo?

Nota Mental: Ponerle un poco más de “soul” a la vida.

399.- ¿El Fin del Mundo?

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La última noticia de la princesa del pueblo me ha dejado ojiplático, aunque por otro lado tampoco me extraña nada: Belén Esteban tendrá su propio programa de televisión. Me alegro. ¿Por qué ella no puede tener su  programa como otros tantos profesionales? Iñaki Gabilondo, por ejemplo. Ah, no, que le quitaron el programa para poner un canal de 24 horas de Gran Hermano...

Según Vasile, el mandamás de TeleCirco, esta mujer se merece su propio programa porque es la precursora del Movimiento 15-M. Representa al desahogo de la gente, a la mujer que protesta, inconformista, que puede estar indignada de forma pacífica y pronunciarse de forma enérgica. “¿¿M’entiendesss??” Pensaba que se lo darían por su nivel cultural, su amplio currículo, léxico fluido, su empatía con el público o porque cada vez que abre la boca un enorme rebaño se siente frente a la televisión a idolatrarla.

Googleen “Belén Esteban” y obtendrán 1.500.000 resultados. Háganlo ahora con “Hermanos Lumiere” y el resultado será 440.000, menos de la tercera parte. Ustedes aún no se han dado cuenta pero ha empezado el fin del mundo.

Nota Mental: ¿Me daría tiempo a construir un bunker?

398.- Rojo y Blanco.

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No hubo suerte, había microrrelatos muy buenos. El único requisito que se pedía era que tuvieran como tema los sanfermines y un límite de 204 palabras, como 204 horas duran las fiestas.

Pamplona ya empieza a oler a San Fermín: los maderos del vallado, guiris, melodías de txarangas… Hay un “no sé qué” siempre después de haber subido el último peldaño de la escalera: 5 de mayo, 6 de junio… Si alguien quiere alimentar ese gusanillo prefiestas que pase a ver la exposición fotográfica del encierro en los años 60 en el Condestable.

— “Rojo y Blanco” —

“¿Esta es la Plaza? Pero si en la televisión se ve mucho más grande…”. Era el típico comentario de todo aquel que se dejaba guiar por las calles de Pamplona con sus historias. Le gustaba hacer la ruta desde los corralillos del gas porque sabía que con ese otro encierro, el desconocido, se metía al público en el bolsillo.

Seguía con el madrugador ritual de los cánticos de los mozos a San Fermín. Los nervios a flor de piel, las ocho, el cohete, los astados subiendo por la cuesta de Santo Domingo… El corazón de quienes le escuchaban se aceleraba. Era tal la emoción y pasión que ponía en su relato que era capaz de transmitir esa mezcla de arte y peligro que era el encierro; esos pocos pero a veces eternos minutos que encogían el corazón de tanta gente.

Les explicaba cómo literalmente la fiesta estallaba con el chupinazo. Les hablaba de las peñas saliendo de la plaza tras la corrida, las caras de ilusión de los niños con los gigantes, las dianas, los fuegos… Bastaba con dejarse llevar de su mano para descubrir en esa Pamplona del día a día las 204 horas que teñían de rojo y blanco la ciudad.