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336.- Tengo Mi Propio Minipiso.

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Ya sé que he tenido un poco abandonado el blog estos días, pero es que he estado muy entretenido haciendo mi séptima mudanza. Alguien me comentó que con cada mudanza se pierden 7 años de vida. Calculando que viviré 85 años y que he perdido 49 poniendo y quitando cosas de habitaciones de paso… me sale que moriré joven, con 36 años. Así que nadie me cuestione el ritmo de vida que voy a llevar a partir de ahora porque me quedan 8 años de batería. ¿Sólo?

Bueno, pues eso, tonterías aparte que ya he encontrado mi ratonerica, mi cajita de cerillas particular. Todo un nuevo reto por delante: poner el punto final a la lista de compañeros de piso que han ido y venido por mi vida dejando más y menos huella y probar a vivir sólo. Prometo fotos y café de inauguración.

¡¡¡Y no es el definitivo!!! No, si aún voy a deberle años al diablo…

187.- Mudanza.

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Llevo 9 años “viviendo” en Pamplona, y me acabo de mudar a mi séptimo piso. Uno debería estar acostumbrado a ello pero cada vez te da más pereza, sobre todo cuando no te mudas porque tú lo hayas decidido. En este piso en el que he estado dos años he vivido, reido, llorado, bailado, cantado, dormido, follado, amado, odiado… y hasta hecho el amor. Muchas han sido las visitas que en este tiempo se han acercado, cosa que siempre se agradecen. Uno ya tenía su rinconcito con sus recuerdos y ahora ha tocado quitar todo y hacer el traslado.

habitación

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La verdad es que da pena cuando empiezas a despegar poster, fotos, vinilos, postales, recortes de periódico… Comienzas a guardar en cajas todo lo que tienes, porque todo te vale. Encuentras cosas que creías perdidas, encuentras cosas que te emocionan… Haces balance y decides mirar hacia el futuro. Mi nuevo piso es más pequeño pero mucho más bonito. Hemos ganado una terraza con techo que va a ser la delicia de los grandes desayunos con periódico a la sombra, y de las tardecitas de cervecita al sol. Ahora hay que empezar a decorarlo y darle el toque propio que le falta. El antigua se quedó amplio, vacío, blanco… Sólo espero no tener muchas más mudanzas. Al menos por un tiempo.

(En el nuevo piso no hay todavía internet, de ahí que ande un poco descolgao).

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