balance

378.- Veinti-Todos.

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Y un día, casi sin darte cuenta, te despiertas sólo en tu piso pero con un año más. Veintitodos, veintinueve. Ya no habrá más “veinti”, la próxima cifra empezará por tres. Y empiezan a llegarte mensajes, felicitaciones, llamadas… y sin querer (porque hacerlo te da miedo) empiezas a hacer balance.

Te acuerdas de todas esas personas que en distintos momentos han ido entrando en tu vida y se han colado en ese particular ranking de personas que son importantes para tí, y que sabes que si a día de hoy te faltaran, tú serías menos tú. Te acuerdas también de todas esas personas que han ido cayendo de esa lista de amigos.

Te acuerdas de todas las personas que no te van a felicitar porque ya no están. Personas que lo han sido todo para tí pero que un día, sin previo aviso ni despedida, hacen cierta la frase “Ley de Vida”. Personas que han marcado tu carácter, tus valores, tu historia personal… Y entonces te das cuenta de que sí te estás haciendo mayor, y de que es eso realmente lo que te pesa.

Pero haces balance y ves que la vida sigue y que queda mucho por recorrer. Y que tienes muchas personas a tu alrededor que te van a acompañar gustosamente por ese camino. Y te ves un poco menos solo. Y eso te da fuerza, valor y energía para tirar al menos otros 29 años más.

Gracias a todos por estar ahí.

Nota Mental: Pensar ideas para la próxima fiesta.

369.- Hasta la Polla.

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Este no es la entrada que iba a escribir. Aunque también hablaba de cabreos, decepciones y venas hinchadas (y no me refiero a las de la polla, dejémosla tranquilita) pero para eso tengo mi propio blog, para desahogarme en él.

Quedan un par de semanas para que se termine el año y aún me quedan muchas cosas que hacer, la mayoría de ellas relacionadas con estas fechas tan entrañables y que cada vez me dan más para atrás. Empiezo a odiar los buenos deseos, los villancicos sonando por todos los lados, los acúmulos de familiares, las sonrisas forzadas…

Este año voy a pasar de hacer balance. Ha sido un año normalito, ni bueno ni malo. O mejor dicho con cosas buenas y malas. De entradas y salidas dejando más o menos huella. Creo que me estoy volviendo más pragmático, y creo que eso no me acaba de convencer. Pero, a base de palos, estoy aprendiendo que si es que no… es que no. Y dejémosnos de paños calientes. El frío, el viento y el sol curten nuestra piel y nos hace más duros. También menos sensibles, pero uno empieza a estar ya hasta la polla.