casa

406.- BIG o lo que es lo mismo: Crecer.

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De crío me encantaba la película “BIG”. Bueno, y de mayor también. Tom Hanks es un adolescente de 13 años que de la noche a la mañana y después de haberle pedido un deseo a Zoltar, una atracción de feria, pasa a convertirse en un adulto. O al menos físicamente.

Y eso mismo me pasó el lunes. De repente y sin que nadie me avisara, sentí que crecía y me convertía en adulto. Me tocó una vivienda de protección oficial. Ahora me hace mucha ilusión poder tener mi casita pero en aquel momento me sentí como el personaje de Tom Hanks en aquella película. Ví delante mía una fila enorme de señores con maletín con los que tenía que hablar y una pila enorme de papeles para estudiar y firmar. Me había convertido en adulto.

Y por unos minutos quise buscar la máquina de Zoltar, echar la moneda y volver a ser un niño. Un tío sin obligaciones o a ser posible con las menos. No es que me considere un eterno Peter Pan, al contrario, pero a veces dar según que pasos da un poquito de miedo. Qué digo un poquito… acojona de lo lindo.

340.- Sra. Thomson.

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La Señora Thomson entró en mi vida de golpe y porrazo; sin presentarse ni pedir permiso. Llegó mitad de Agosto, cuando me independicé al nuevo piso (ahora vivo sólo en un apartamento muy “kukimor”, pero eso es otra historia) y a veces creo que la envió mi madre para que cuidara de mí en esta nueva etapa.

 

Y una tarde, tratando de encontrar redes wifi para calmar mi adicción a Internet y al ciberespacio, apareció. Había como 30 redes disponibles pero sólo una estaba sin contraseña, la red Thomson. Y así surgió nuestra amistad.

 

Me la imagino como la señora Doubtfire de la película, con el rictus serio del ama de llaves de “Los Otros” y la disciplina de la señorita Rottenmeier. Y es que, como hacía mi madre cuando vivía con ella, llega un momento de la noche en el que me ordena ir a la cama, apaga su conexión y no queda más remedio que despedirse del “vicio”.

 

Hay veces que resulta demasiado estricta y llega a sacarme de mis casillas; si hay que enviar un imeil importantísimo, la Thomson dirá que no; y si ella dice que no, da igual que le pongas la mirada del gato de Shrek, es impasible: No es no. Pero en el fondo debo agradecerle que me deje entrar a ver el correo, la prensa, el “feis”, la cartelera y demás páginas interesantes de la red. Y sobre todo, que pueda seguir escribiendo en mi propio blog.

324.- Busco Piso.

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Llevo 10 años viviendo en Pamplona y compartiendo piso. O mejor dicho: pisos, porque si la cuenta no me falla he pasado por 7. Pequeños espacios de los que tratas que sean, por un tiempo, tu hogar. Y ahora llega el momento de buscar mi pequeña casita número 8, y con ella a nuevas personas.

Dicen que los cambios vienen bien en la vida. Dicen que cuando una puerta se cierra se abre una ventana. Que la vida es un ciclo sin fín, como canataban en El Rey León. A veces estoy un poco cansado de ir mudanza tras mudanza de un sitio para otro. Tengo ganas de sentar el culo en un sitio, aunque la silla sea pequeña, y despreocuparme (si alguna vez lo estuve) por una temporada.

Aunque creo que la solución al problema de mi dicotomía “piso en Pamplona – piso en el Pueblo” sería sencilla: una autocaravana. Subiría y bajaría por la A-12 con mi casa al hombro como los caracoles. Total, ahora mi coche es como una maleta viajera gigante. ¿Alguien sabe si el dinero de la cuenta vivienda puede ser utilizado para esto?

Pues lo dicho, que si alguien sabe de algún piso en el que busquen compañero (soy buena gente, ya sabéis) o de un pequeño apartamento de 40 metros cuadrados a precio módico en Pamplona que se ponga en contacto conmigo. Lo gratificaré. Ya hablaremos de con qué.

313.- Necesito Vuestra Ayuda.

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¡¡¡URGENTE!!!

Necesito vuestra ayuda, por favor. Necesito conseguir cuanto antes 10.297 globos llenos de helio para levantar mi casa y llevármela a las Cataratas Paraíso. He calculado la cantidad en función del peso de la casa, las cosas necesarias para el viaje y yo. He añadido unos pocos más por si algún joven explorador decide acompañarme sin querer. Si alguien se apunta al viaje tendrá que aportar 1’4 globos por cada kilo que pese. Eso sí, no me hago cargo de los problemas derivados de la nube de cenizas del “ffhakljhhatsgh”.

Gracias por la ayuda. Os mandaré una postal desde allí.

207.- Vale por un Año.

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casa rural

Hace unos años me regalaron por mi cumpleaños un “Vale por Una Casa Rural”. El lugar era el de la fotografía, una hospedería perdida en mitad del monte con el toque romántico justo para no causar un empacho de azúcar. Era un regalo para mí, y para mi entonces pareja; un original regalo de cumpleaños.

Lo que los regaladores no sabían era que hacía dos días que ya me habían hecho un regalo mucho más original pero menos romántico, la soltería. Bueno, no pasa nada, me dijeron. Te damos un año para volver a entrar en el estado felicidad y atontamiento perfecto y puedas pasar el fin de semana en la citada casita rural.

No hay mucho más que contar; el vale se me caducó.

166.- Princesas Caídas (4 de 7)

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blancanieves

Basado en las fotografías “Fallen Princesses” de Dina Goldstein

La vida en la casa de los siete enanitos era una auténtica tortura: barrer, planchar, hacer las siete camas, preparar sus comidas… Los abrazos de mudito eran de lo poco que la recompensaba, pero en el otro lado de la moneda estaban las continuas broncas con gruñón. Por eso cuando llegó su príncipe azul a lomos del caballo blanco y le besó creyó ser la mujer más feliz del mundo. Pero sólo era eso, lo que ella creía; su hombre le prometió jardines y castillos, fiestas y bailes hasta el amanecer, preciosos vestidos, grandes mesas llenas de comida…

La realidad no fue tan bonita como se la habían pintado. Blancanieves tenía que trabajar en un almacén y además cargar en sus espaldas todo el peso de la casa, cuidar de los cuatro niños, sacar a pasear al perro… Tenía la sensación de que por más que se empeñara en limpiar y ordenar todo, a los 5 minutos toda la casa volvería a estar revuelta. Mientras, su príncipe azul bebía cerveza y veía en la televisión cualquier partido de futbol que dieran. Y en ese momento nada ni nadie debían molestarle.

Jamás Blancanieves pensó que tendría que volver al bosque, buscar a la malvada bruja y sobornarle para que le diera otra manzana envenenada como la que hizo que ella cayera dormida. Pero esta vez sería él quién lo haría y ninguna princesa a caballo vendría para despertarle; mejor sola que mal acompañada.

74.- La mansión más cara del mundo

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casita

La caprichosa ¿cantante? María Carey le ha puesto el ojo a la mansión más cara del mundo; un chalecito en Los Ángeles al que planea mudarse en breve. La casita cuenta nada menos que con 25 habitaciones, 15 dormitorios, 10 habitaciones para el servicio, una sala de cine de 50 butacas, un garaje con capacidad para nueve coches y su propia pista para correr.

El precio del “minipiso” de lujo es 125 millones de dólares o, lo que es lo mismo, un poco más de 92 millones de euros. Ahí es nada. Y eso que no tiene hijos. ¿Cómo pretende llenar esas habitaciones? ¿Alquilando amigos?

Si es que le sobra dinero ya le digo yo unas cuantas ONGs a las que apoyar además de bibliotecas, colegios públicos, comedores sociales… a los que apoyar. Ójala tenga que gastarse otros 92 millones de euros en Hemoal. Zorra.