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370.- Las Aguas… ¿a su Cauce?

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Inspirar. Espirar. Soy una pluma. Soy un junco. Soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie, que cantaba el Dúo Dinámico. Ya. Ya me voy calmando. El enanito gruñón comienza a desaparecer. Shhh… Parece que el ogro que habita en mí se está durmiendo…

Nada. Que un día malo lo tiene cualquiera y ayer, como si del cuento de Dickens se tratara, tuve mi primer capítulo de “Canción de Navidad”. Ese donde se aparecen los espíritus de las navidades pasadas y las futuras y hasta el fantasma de Gosht para juguetear con la arcilla si le dejo. Me dan rabia esas historias inconclusas que de pronto vuelven a tu vida como esa puerta que creías cerrada y una corriente de aire vuelve a abrirla de golpe, de par en par, levantandote del susto las alas del corazón. Esto de las “alas del corazón” nunca lo he entendido bien pero cuando lo dice mi madre me parece tan visual…

Vendavales provocados por la ya tradicional Espiral de Autodestrucción: hoy tenemos Cena de navidad de Urgencias y la voy a coger con muchas ganas. Eso, unido al “frente frío”, pueden convertir la espiral en un auténtico tornado y quién sabe, quizás mañana Totó y yo no nos despertemos en Kansas. ¿Alguien tiene unos zapatos rojos del 40 para dejarme? Por si acaso…

 

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