diversión

161.- Se acabó.

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pobre de mi

Pobre de mí, pobre de mí que se han acabao las fiestas de San Fermín.

Han sido 204 horas en las que me ha pasado casi de todo: he trabajado (lo necesario), he salido (mucho), he dormido (poco), he bebido y comido (tengo que hacer cura depurativa ya!!!) y me he divertido (nunca es demasiado). Me he enamorado, desenamorado, cantado, bailado… pero sobre todo me he reído. Me he reído mucho.

Tengo que hacer un repaso más exhaustivo de estos días, pero será en entradas posteriores. También tengo que hacer una selección de fotografías, hay algunas que no tienen desperdicio y otras que me pueden llevar a la orca directamente si se me ocurre publicarlas.

Pero, ¿y ahora? Sé que quedan las fiestas de todos los pueblos, mucho verano por delante, mucho hospital (semana de tardes, horror!!!), mucho trabajo… pero nada es igual. Los megaguays cuando tienen una crisis como esta se hacen un corte de  pelo molón (y caro). Yo ya lo llevo cortito así que sólo me queda afeitarme la cabeza y no sé si estoy muy por la labor. Una idea es marcharme a las misiones (y sé que una se lo está pensando bien), o de sanitario al ejército como O’Malley el de Anatomía de Grey, pero creo que estoy más por la idea de hacerme hippy y poner un puesto de pulseras y collares en… ¿Mikonos? Chico, una vez de ponernos…

Ah, y un aviso: si escucho una vez más la sintonía de La Pantera Rosa o el “por tí, volaré” brotaré y no sé de lo que seré capaz de hacer. La culpa, del gran circo mundial.

105.- La Charanga

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charanga

Cuando la gente nos escucha hablar a los de la Charanga (o Txaranga, francamente, eso me la pela) de la relación que tenemos los unos con los otros suelen extrañarse. Pero es que a muchas de ellas las conozco desde hace más de 20 años, cuando empezamos haciendo puntillos de solfeo, cantando La Lancha Marinera o guitarreando el Gatatumba.

Juntos hemos crecido, hemos madurado, pero sobre todo hemos reído. Muchos de los mejores momentos que vivido han sido de la mano de ellos (los que aparecen en la foto, y los que no). Todo bajo la batuta del hombre con más paciencia del mundo, Luis, casi un padre para los pollitos.

Este fin de semana estuvimos en Valladolid animando al Osasuna. Fútbol poco (es lo que menos me interesa del viaje), gente más o menos sosilla pero mucho cachondeo y buen ambiente. Terminamos a las siete de la mañana acamapando, almohadas y mantas incluidas, a las puertas del salón del buffet del desayuno cuales fans de Madonna a los pies de la taquilla.

Y es que si no hubiera existido la Nueva Alegría, la habríamos inventado tarde o temprano.