domingo

225.- Muérome, muérome.

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resaca

Y fue un gran día. Y una noche aún mejor. Grande, muy grande.

Pero una vez un sabio treintañero me advirtió que las resacas cada vez son más duras. Y llega un momento en el que “el día después” no puedes hacer nada salvo vegetar. Imposible eso de ir de tardes a trabajar. Y eso es lo que hice: trabajar el sábado por la tarde y luego hoy por la mañana con lo que 48 horas después del primer cubata aún estoy catatónico.

Además me duele (por orden descendente): cabeza, oidos, garganta, pecho, piernas y pies. Estornudo como el día que más polen hay en primavera, y ya he gastado un rollo de papel higiénico en quitarme los mocos, que fluyen de mi naríz a litros. A esto hay que sumarle un “percance” en la ducha del que salí ileso.

Mucho sillón, mucho bostezo, capítulos de perdidos, “licuar” con photoshop, ponerme de los nervios con Pekin Express y hacerme fan de un grupo del facebook: Entrar de una Espiral de Autodestrucción. Brutal.