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304.- Power Balance: las Pulseras Milagrosas.

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 (Artículo para la revista “Las Almenas”)

Son la novedad entre los jóvenes y deportistas y promete ser el producto estrella de esta primavera. 100% beneficiosas para el equilibro del cuerpo humano y capaces de eliminar la fatiga, el dolor y las lesiones musculares. Última tecnología unida a la medicina milenaria oriental. ¿Qué hay de cierto en ellas?

El Poder del Holograma. 

“Power Balance” son unas pulseras de Silicona o Neopreno que recientemente han salido al mercado de distintas formas y colores, importantísimo esto último para que cada uno pueda elegir la que más va con su estilo. El supuesto poder de la pulsera reside en un holograma en el que, según la compañía que las fabrica, ha sido almacenada una frecuencia procedente de la naturaleza con numerosos beneficios para nuestro cuerpo. Vamos, que nos quieren hacer creer que han guardado algo tan efímero como una “frecuencia” en un dibujito plateado como el de los billetes de euro o las tarjetas de crédito. Podrían hablar de campos electromagnéticos, de imanes que crean corrientes especiales… pero se habrán dado cuenta de que el rollo naturista vende más; algo así como que han conseguido destilar los beneficios de la naturaleza y guardarlo dentro del papelito metálico.

Los beneficios, como no podría ser de otra manera, son múltiples y se notan desde el primer momento en el que la pulsera roza tu cuerpo. La demostración consiste en ponerte en equilibrio sobre un pie, ellos te mueven, y te caes. Luego se repite el ejercicio pero esta vez portando la pulsera, ellos te mueven, y no te caes. ¿Magia? No, el poder del holograma, según ellos. Todo el mundo puede usarla, se puede llevar puesta las 24 horas del día y aseguran que la mayoría de las personas mejora su equilibro, fuerza, flexibilidad, resistencia, enfoque y coordinación. Hace que el cuerpo recupere un equilibro y armonía perdido por el estrés, la falta de ejercicio, la contaminación por sustancias químicas y la comida rápida. Ahí es nada.

Hacerse con una de ellas cuesta unos 35 euros más gastos de envío  si se compra por internet, aunque ya existen varias tiendas de deportes en las que se puede adquirir.

Su antecesora.

¿Recuerdan las pulseras Rayma? Durante los años 80 y 90 una empresa de Mallorca sacó a la venta una pulsera a la que se le atribuían propiedades curativas, especialmente indicada para la “cura” del reuma. Consistía en un trozo de metal con dos piezas redondas en los extremos. El secreto residía, según ellos, en la carga eléctrica que recibía durante el proceso de fabricación y el auge de las pulseras pronto se extendió por Europa, Asia y toda América.

Se descubrió que esta pulsera no curaba nada, que todo era una patraña y la empresa desapareció. Pero por el camino los avispados vendedores llegaron a facturar 8.500 millones de pesetas. Está claro que si alguien obtuvo beneficios con la pulsera anti-reuma fueron sus creadores.

Otra Pulsera de Moda.

Hace 5 años el ciclista Lance Armstrong lanzó las pulseras “Livestrong”, una campaña de concienciación y ayuda en la lucha contra el cáncer que él mismo había padecido. En no mucho tiempo las muñecas de jóvenes deportista comenzaron a lucir la pulsera amarilla de Armstrong. Fabricada en silicona se compraba por internet al precio de unos 25 euros y los beneficios de dicha venta iban a parar a la fundación que él presidía. ¿Una buena forma de colaborar en la investigación contra la enfermedad o una excelente forma de hacer crecer los ingresos del ciclista?

En meses, había cientos de pulseras de distintos colores para distintos fines: contra el maltrato, el SIDA, para la suerte, el amor, la amistad… No había revista adolescente o bolsa de chucherías que no regalara las pulseras y lo que comenzó como un signo de compromiso y apoyo acabó siendo una moda efímera de verano. Y es que una campaña de promoción basada en internet y personajes famosos es la combinación perfecta para asegurar el éxito entre la juventud. Numerosos deportistas han lucido ya la pulsera “Power Balance” en su muñeca, entre ellos Nadal, Barrichello, Santana, Pablo Motos, Mercedes Milá…

A Mí me Funciona.

Pero, ¿realmente funciona? He de ser sincero, no la he probado. Y a menos que alguien me la regale, no tengo intención de comprarme ninguna, puesto que dudo mucho del complejo, a la vez que simple, método de funcionamiento.

De pequeño mi madre me daba agua con azúcar, me engañaba diciéndome que era Aspirina y aquello me quitaba todos los dolores. A mí me funcionaba. Muchos se ponían una peseta en el ombligo para no marearse cuando iban en autobús o guardaban en su mano unos garbanzos durante el viaje, y hay abuelos que las pastillas que más le calman son los Lacasitos que les dan a modo de placebo.

A ellos les funciona, es cierto. Es el poder de la mente la base del funcionamiento de los placebos: algo capaz de provocar un efecto positivo a personas enfermas si creen o suponen que es efectivo. Si te lo crees puedes llegar a mover montañas, y ese es el principal secreto del funcionamiento de la pulsera: la fe de quién la compra.

299.- Semana… ¿Santa?

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Mi interés actual por el cristianismo y el catolicismo es nulo. Siempre he creído que la religión se basa en creer sin poner en duda, en tener Fé. Creerse a pie juntillas una historia relatada en un libro que se escribió cientos de años después de que sucediera. Empezando por ahí no hay sustento para que me crea la separación de las aguas, la concepción por María por obra y gracia de una palomica o la desaparición del cuerpo en el sepulcro. Puede que los hechos ocurrieran, pero no dudo de que hay mucho de literatura en ello.

Y si la institución representante de esa religión es la iglesia que tenemos hoy en día, pues apaga y vámonos. Una iglesia corrupta, machista, retrógrada y criminal como hace 400 años. Una iglesia a la que le cuesta años pedir perdón y condenar el fascismo y el holocausto puesto que estaban en primera linea de guerra con el señor Ratzinger militando en las Juventudes Hitlerianas. Una iglesia que fusil en mano se llevaba a mis abuelos rojos de paseo en caminones hace no tantos años. Una iglesia que no vacila en condenar la homosexualidad y el aborto, pero que hace oídos sordos a los cientos de casos comprobados de curas pederastas que abusan de niños y niñas, cuanto más débiles, mejor. Una iglesia para la que la mujer debe cumplir el mero papel de madre reproductora y jamás llegará a iglualar al hombre en cuanto a responsabilidad y derechos. Una iglesia que lejos de ayudar al tercer mundo sostiene que el uso del preservativo favorece el aumento del problema del Sida cuando 23 millones de los 33 infectados se encuentran en el continente africano.

Una iglesia alejada del mundo real en el que vivimos y que ella sola se esá cavando su propia tumba.