felíz

392.- Al Lugar donde has sido Feliz…

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Joaquín Sabina decía en Peces de Ciudad esto mismo, que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”.

Este fin de semana y por casualidad, he vuelto a asomarme a esta ventana desde la que se ve la playa. Ventana desde la que un día y siendo muy feliz, había disfrutado de una de las mejores vistas que conozco.

Y desde que pones el pie en el lugar y comienzas a subir la colina los recuerdos comienzan a trepar por tus piernas como si de unas enredaderas se trataran. Da igual que quieras como que no. Te invaden palabras, olores, imágenes y sensaciones que te recuerdan lo feliz que un día fuise ahí. ¿Merece la pena volver?

Llegas a la cima y vuelves a mirar y compruebas que aparentemente nada en el paisaje ha cambiado. Calculas el tiempo de aquello y haces el inevitable balance de estos años. Quizá ahora no seas igual de feliz que entonces. No significa ni más ni menos, mejor o peor, si no diferente.

Conservo una fotografía de aquella visita. Esta vez he querido hacer la misma fotografía: esa ventana enmarcando la playa. Pero esta vez no hay nadie mirando por ella. Rectifico. Al lugar donde has sido feliz deberías tratar de volver, para darte cuenta de que lo sigues siendo. Y esta vez, de verdad.

Nota Menta: Medio kilo de anchoas, tres pimientos verdes, aceite de oliva, sal…

342.- Al Otro Lado…

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…de la Nube Negra. Allí era dónde Sabina pedía que le esperaran: donde no quedan mercaderes que venden soledades de ginebra, al otro lado de los apagones, al otro lado de la luna en quiebra, allí donde se escriben las canciones con humo blanco de la nube negra.

La primera regla para salir del agujero es trepar, aunque te pese el culo y te dejes las uñas escarvando en la arena. Trepar, remar, luchar… da lo mismo. Paralizarse y lamentarse no sirve de nada. Sí, lo hiciste mal. Sí, pudiste hacerlo mucho mejor pero… ¿Y ahora? ¿Qué vas a hacer ahora? Todos queremos lo mismo de esta vida, ser felices. Pero no nos engañemos, nadie va a ser felíz por tí; si no lo eres es porque no estás dispuesto a luchar por ello.

Si algo me gusta de las nubes negras además de que anuncian una tormenta es que confirman que, al otro lado, el sol brilla aunque no podamos verlo. Por eso son tan negras, por la sombra que crea en ellas el sol. Uno, que está empezando a saber demasiado de nubes, anticiclones y borrascas pasajeras. Sólo me falta que un huracán (o en su defecto mi amada espiral de auto-destrucción) haga volar mi casa por los aires y la deposite en Oz.

Esto me recuerda que no tengo zapatillas rojas que me devuelvan a Kansas. ¿Alguien me presta unas?

(Por cierto, mi nube negra deja pasar algún rayito de sol: tengo trabajo)

311.- Sólo en las Películas.

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– ¿En serio? ¿Lo dices en serio?

– Sí, de verdad. A estas alturas no voy a engañarte.

– Yo pensaba que estas cosas sólo pasaban en las películas.

– Y sólo pasan. Pero mi vida es una película y espero que con final felíz.