gemma nierga

391.- No Me Acuerdo.

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Los viernes, en el programa La Ventana de la Cadena Ser, Gemma Nierga y Juan José Millás juegan con los oyentes. Ellos proponen un comienzo de frase con el que deben escribir un micro-relato. Luego ellos leen una selección en antena. En cuanto escucho la frase que lanzan  no puedo por más que tratar de inventar una pequeña historia; concentrar toda la esencia en un minúsculo relato.

El principio debe ser “Me Acuerdo”. Semana tras semana la nostalgia se apodera de esos textos, tiñendo en sepia ese ratito de la tarde. Se acuerdan de cuando jugaban en el patio de la casa de su abuela, de cómo olía la cocina cuando su padre hacía pan en casa, del plumier que los Reyes Magos le regalaron tres años consecutivos…

Miles de recuerdos se cruzaron el mi cabeza. Pero… ¿y los no-recuerdos? ¿Cuándo se esfuman de nuestro subconsciente esos olores, imágenes, hitorias que un día tratas de buscar y ya no están? Esos, precisamente, son muchas veces más interesantes que los recuerdos. Así que decidí contradecir a los conductores del espacio y les envié el siguiente micro-relato:

<<No me acuerdo de cuál fue nuestro último beso. Y no sabes lo que me jode.>>

Nota Mental: Buscar en el Baúl de los Recuerdos.

269.- Haití, el Obispo y el Mal.

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Ayer cuando volvía a casa en coche y escuchaba La Ventana flipé. Así, como lo oyen: flipé. Fué como cuando la gente cuenta que ha visto luces extrañas volando o espíritus en pijama a la vuelta de la esquina, o casi. Yo iba tranquilamente autovía abajo y de pronto me dije “¿has escuchado bien?, ¿has tenido una alucinación?”.

Y no, no había sufrido ningún episodio digno de Cuarto Milenio, simplemente, flipé. El motivo, unas declaraciones del recién estrenado obispo de Donosti (no voy a decir el nombre no vaya a ser que me entren arcadas). Y es que este hombre parece que hace grande mi tesis de que cada vez la Iglesia (con mayúscula, como institución) saca lo peor de mí, con diferencia.

Le preguntaron: ¿cómo se explica un cristiano todas estas desgracias que ocurren, la mayoría de las veces en los países más pobres?.

Y él respondió: “Existen males mayores que los que esos pobres de Haití están sufriendo estos días, ¿no?. Nosotros nos lamentamos mucho de los pobres de Haití pero igual también deberíamos, además de poner toda nuestra solidaridad en ayudar a los pobres, nuestros medios económicos… también deberíamos de llorar por nosotros, por nuestra pobre situación espiritual, por nuestra concepción materialista de vida, ¿no?. Quizá es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes también están sufriendo“. Literal, se puede escuchar aquí.

A este hombre, y para que padezca un mal menor, lo ponía yo vivito y coleando en mitad de Haití con 2 toneladas de escombro encima. Y hala, que se alivie, que aquí el menda estará “padeciendo males mayores que él”.