gruñón

370.- Las Aguas… ¿a su Cauce?

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Inspirar. Espirar. Soy una pluma. Soy un junco. Soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie, que cantaba el Dúo Dinámico. Ya. Ya me voy calmando. El enanito gruñón comienza a desaparecer. Shhh… Parece que el ogro que habita en mí se está durmiendo…

Nada. Que un día malo lo tiene cualquiera y ayer, como si del cuento de Dickens se tratara, tuve mi primer capítulo de “Canción de Navidad”. Ese donde se aparecen los espíritus de las navidades pasadas y las futuras y hasta el fantasma de Gosht para juguetear con la arcilla si le dejo. Me dan rabia esas historias inconclusas que de pronto vuelven a tu vida como esa puerta que creías cerrada y una corriente de aire vuelve a abrirla de golpe, de par en par, levantandote del susto las alas del corazón. Esto de las “alas del corazón” nunca lo he entendido bien pero cuando lo dice mi madre me parece tan visual…

Vendavales provocados por la ya tradicional Espiral de Autodestrucción: hoy tenemos Cena de navidad de Urgencias y la voy a coger con muchas ganas. Eso, unido al “frente frío”, pueden convertir la espiral en un auténtico tornado y quién sabe, quizás mañana Totó y yo no nos despertemos en Kansas. ¿Alguien tiene unos zapatos rojos del 40 para dejarme? Por si acaso…

 

243.- Me Cago en el Amor.

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La frase de Tonino Carotone me viene que ni al pelo. No puedo. Sé que cada vez me parezco al abuelo gruñón de UP, al Scrush del Cuento de Navidad de Dickens y si me apuras hasta al sr. Burns de los Simpsons… Pero cada día soporto menos a las parejitas enamoradas.

Esa fase en la que el uno solo tiene ojos para el otro y la vida es tierna, dulce, suave como nubecitas de algodón color rosa. Fumarse un cigarrillo a media, cruzar en rojos los semáforos, colarse juntos en el autobús o andar a saltos entre el tráfico no puede ser nada bueno.

Seguramente un psicoanalista dijera que se trata del resulado de falta de cariño, de una sucesión de amores fallidos y una espiral de endorfinas. Para mí es algo más visceral. Muchas veces, la arcada no es fingida. Eso de llamarse “churri, cariñito, pequeñín, ¡¡¡gordi!!!”, darse pellizquitos en la mejilla, abrazos interminables donde prima más el cariño que el “refrote”… no va mucho conmigo. Y (beso) estar ha- (beso) hablando con (beso) ellos y… éoo… estoy aquíii!!!

Las muestras de cariño en la intimidad y con un puntito de vergüenza ajena. Vuelvo a mis orígenes: Soy Impar (segunda entrada del blog). Además, siempre me han puesto más los tríos que las parejas.