impresiones

125.- Bitácora de Crucero.

Posted on Actualizado enn

Estos 8 días que duró el viaje estuvieron repletos de buenos momentos que espresados aquí no podrían entenderse. Soy de los que opina que si no estás en el momento, no te lo voy a contar. Nos entendimos muy bien los tres; Teresa y Yolanda valen como compañía para un viaje como este. Aquí va un pequeño resumen, al fín y al cabo no me desvié tanto de las mini-píldoras escritas con anterioridad. Grecia y sus islas, Dubrovnik y Venecia.

KATAKOLÓN: Pequeño pueblo griego de unos 300 metros de longitud. Esta parada la ibamos a realizar a mitad de semana pero hubo cambio de itinerario. Se supone que está organizado para que la gente visite Olimpia, el lugar donde se realizaban las olimpiadas de la antigüedad. Ya nos habían avisado de que no vale la pena la visita así que aprovechamos el día para estar en una inmensa playa de unos 6 kilómetros de larga, agua cristalina y templadita para nosotros 3 solos. Recomendación, saltarse la visita a Olimpia y disfrutar de la playa y el pueblo.

100_1744

**********

SANTORINI: Típico pueblo griego de pequeñas casitas blancas e iglesias con cúpula azul construido sobre los restos de un grupo de volcanes. Hay que subir media hora de escaleras por el monte entre cientos de burros que suben a turistas perezosos. Probamos el Tzatziki, aperitivo a base de yogurth y pepino. Lugar precioso con vistas de lujo pero demasiado lleno de turistas, merece la pena.

100_1855

**********

MIKONOS: Nada de paraíso gay, ¡¡¡paraíso mundial!!!. Pueblo griego a pie de mar repleto de rincones especiales. El mejor restaurante, parece salido de la película de Mamma Mía y que en cualquier momento se rompe el suelo y aparece la fuente de Afrodita. Menú para 3: paté de olivas negras, ensalada griega con queso feta, musaka, tomates rellenos, pasteles griegos y vino blanco: 32 euros. Conocimos a un chico que cogía esponjas y a una mujer muy entrañable que me abrazó y llenó de besos mientras me anudaba la pulsera de Drakmas que me había vendido. No pude resistir la tentación de meter los pies en la playa por la noche. Yo vuelvo a Mikonos, pero a quedarme mínimo un mes.

P1000704

P1000756

**********

ATENAS: Ciudad más bonita de lo que imaginábamos. Impresionante la zona de la acrópolis con el templo de Nike, el Partenón o el templo de las Cariátides. Visita al Ágora Antica y el barrio de Monastiraki y el de Syntagma. El barrio de Plaka, el más pintoresco, y sus restaurantes son la delicia de cualquier amante de la comida mediterránea. Postre de auténtico yogurth griego con miel y nueces.

P1000790

**********

CORFÚ: Pequeño pueblo costero de grecia con aire mediterráneo. Calles estrechas, mercadillos de frutas y verduras, grandes jardines y parques, castillos, fortalezas… Dándo un paseo por toda la playa se llega hasta un espigón en una playa mucho más salvaje con agua cristalina. Merece la pena caminar hasta allí pues la sensación es de haber descubierto un pedazo de mar.

100_2048

**********

DUBROVNIK: Etapa en Croacia. Pequeños embarcaderos, casitas aisladas y mucha vegetación son la presentación de la ciudad. Rodeada por una inmensa muralla medieval era la ciudad que competía con Venecia en el control del Mediterráneo. Se puede (y se debe) subir por las murallas y ver la ciudad desde lo alto, un mar de callejuelas, escaleras, casas de piedra grisácea y rojos tejados. En la guerra de los balcanes de principios de los 90 cayeron más de 2.000 proyectiles sobre la ciudad quedando completamente derruida, pero con el apoyo de la Unesco y el turismo vuelve a ser la joya del Adriático que siempre fué.

100_2082

100_2132

**********

VENECIA: Joya que siempre había querido visitar. Llegada en barco hasta la plaza de Sa Marcos, una de las basílicas más impresionantes que he visto, recubierto su interior con auténtico pan de oro y pinceladas bizantinas. Visita del Palacio Ducal, residencia del Dux, palacio de justicia, calabozos, cárcel incluida y puente de los suspiros desde el interior: última ventana a la que podían asomarse los condenados antes de su encierro penitenciario. De ahí el suspiro y lamento. Merece la pena subir al Campanille para ver la ciudad desde el aire. Perderse por callejuelas y canales entre máscaras y gondoleros hasta llegar al Puente de Rialto, antiguo mercado veneciano y una de las mejores vistas del Gran Canal.

100_2185

**********

De Bari no pongo fotografías pues únicamente hicimos el camino avión-barco-avión. Tampoco pongo las fotos gamberras (que dicho sea de paso, son las mejores) ni las que aparecen mis compañeras de travesía. Merece la pena el viaje en crucero; la sensación de teletransporte por la noche es única, abrir las ventanas del camarote y descubrir que estás en otra ciudad. Para consejos y sugerencias ya se sabe a quién acudir. Jroña que Jroña!!!!

Anuncios