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381.- Visitante 100.000.

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Esta noche alguien ha sido el visitante 100.000 de mi blog.

¿Os acordáis del turista un millón bajando por las escalerillas del avión en esas imágines en blanco y negro de la España de los setetanta? Pues esa ha sido la instantánea que ha venido esta mañana a mi cabeza cuando he visto que había superado esa cifra. ¿Quién habrá sido? Sea quien sea, merece su propio post.

Con motivo del año nuevo me llegó un informe de la web donde está alojado el blog con varias cifras sobre el mismo. Y algunas, lo reconozco, me dieron un poco de miedo. El Madison Square Garden tiene capacidad para 20.000 personas. Si mi blog fuera un concierto, se realizaría 5 veces allí.

¿Cómo he conseguido que hayan (hayáis) entrado 100.000 veces en mi propio blog en los dos años y pico que llevo escribiendo? ¿Qué es lo que le gusta a la gente? ¿Las historias que cuento? ¿Cómo las cuento? ¿Llegan por azar después de bucear en la red buscando cosas?

Sea lo que sea, Gracias. Mientras alguien lea, yo escribiré.

301.- Retomando.

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Retomar el papel y el boli. Enfrentarse a la hoja en blanco. Personajes, tramas, lineas del tiempo que se encuentran y desencuentran. Que se enmarañan de manera natural formando laberintos imposibles. Sólo hace falta tirar un poco del hilo, fragmentar el mapa en pequeños trocitos y así, pieza a pieza, el puzzle se completará. Empecemos pues.

Parece sencillo, sí, los cojones.

295.- Soy un Número Primo.

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La primea vez que me dejaron “La Soledad de los Números Primos”  de Paolo Giordano no pasé de las diez primeras páginas. El día a día es una sucesión de estados de ánimo, y éstos te hacen ver las mismas cosas de forma completamente distinta. Que alguien te vacile de buen rollo al final del día tendrá una respuesta distinta dependiendo de lo puteado que hayas estado durante las 14 horas previas. Que alguien te sorprenda con un pequeño detalle tendrá una respuesta según lo solo y triste que te hayas sentido antes. No sé si me explico…

Decidí darle, cuando mi estado de ánimo cambió, otra oportunidad al libro del que tan bien me habían hablado. Lo leí, lo engullí. Luego lo digerí, despacio, quizá es la fase más costosa. Es una historia dura, triste y sencilla. En más de un momento me sentí identificado en esa historia de amor imposible entre Mattia y Alice, quizá demasiado, quizá por eso me gustó tanto. Luego lo recomendé y la verdad es que no gustó mucho, cada uno ve el final de la historia de distinta forma, dependiendo de su estado de ánimo.

Entre los números primos hay algunos aún más especiales, los matemáticos los llaman números primos gemelos. Son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.

Y yo soy así, un número primo.