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401.- Cosas que Pasarán.

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Cosas que pasarán desde ahora hasta final de año:

Iré mucho más al cine, que en los meses de verano entre que la cartelera siempre flojea y que hay muchos más planes alternativos lo he dejado un poco de lado. Esta misma tarde “La Piel que Habito” de Almodovar. Próximamente, La Voz Dormida”, “La Cara Oculta”, “Mientras Duermes”, “El Árbol de la Vida”, “Un Dios Salvaje”, “La Deuda”… Y muchas más, seguro. El otoño trae mejores películas, o al menos más interesantes. ¿Iré al Festival de Cine de San sebastián? No será por ganas…

Me leeré “El Bolígrafo de Gel Verde” que lleva varias semanas sobre la mesilla esperando. Seguiré con “Mad Men”, “A dos Metros Bajo Tierra” y les haré caso a mis asesores y me lanzaré a “Juego de Tronos”. Y me enguilleré de una sentada la séptima temporada de “Anatomía de Grey”. Como si no tuviera poco hospital ya en la vida real…

Tendré dos bodas y “presuntamente” un bautizo. Y espero que ningun funeral. Habrá un parto. Bueno, habrá más pero uno sé que nos hará especial ilusión. Habrá unas elecciones y espero que una sorpresa electoral. Se pasarán por mi cabeza unas quinientas ideas de las que sólamente dos o tres llegarán a buen puerto. Quizá me enamore. Sólo quizá, que últimamente no estoy yo muy receptivo. Me microenamoraré unas 150 veces, pero son tan fugaces que nadie lo sabrá. Habrá sexo, eso es más fácil.

Habrá escapadas pero sin grandes lujos. Pasaré un fin de semana en un “Hotel Rural con Encanto”, pero aún no sé ni cuándo ni -lo más importante- con quién. ¿Y una fiesta de inauguración de un nidito de amor? Estudiaré. Prometido. Iré a un concierto en Pamplona de “La Oreja de Van Gogh” – ¿alguien se apunta?. Y puede hasta me compre una cámara de fotos. No, no puede. Antes deberé devolverle el préstamo a mi hermana.

Y seguiré escribiendo, que para eso tengo mi propio blog.

Nota Mental: ¿Dónde tendré guardado el chubasquero?

241.- Mad Men, un Bombón.

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Ya tengo en mi poder la segunda temporada de Mad Men. No es una serie que enganche, como Perdidos, en los que nada más terminar un capítulos sientes el impulso y le necesidad de tragarte no uno, si no tres o cuatro más. No. Mad Men es distinta.

Ver un capítulo de una de las mejores series de televisión (con perdón de la ya mencionada) es como deleitarse comiendose un exquisito bombón de chocolate; un placer del que disfrutas con los cinco sentidos. Es como disfrutar de la esencia del cine en casa. Te dejas llevar, termina, y acabas extasiado como después de un enorme y brutal orgasmo. Es ahí cuando dices… con uno, es suficiente; el resto me los dosifico.

La serie está ambientada en el sector publicitario de Nueva York a principios de la década de 1960, y sigue a los ejecutivos que trabajaban en ese mundo, que vivía su época de esplendor. Todo era susceptible de ser anunciado y prácticamente valía cualquier cosa para hacerlo, siempre que fuera algo creativo y original. La reconstrucción de ese mundo es fascinante, empezando por la fotografía y la ambientación, pasada por el “filtro” del humo de los cigarrillos que todos los personajes fuman sin parar.