madre

388.- Treinta Años.

Posted on Actualizado enn

Hoy hace treinta años que mis padres se casaron.

340.- Sra. Thomson.

Posted on Actualizado enn

La Señora Thomson entró en mi vida de golpe y porrazo; sin presentarse ni pedir permiso. Llegó mitad de Agosto, cuando me independicé al nuevo piso (ahora vivo sólo en un apartamento muy “kukimor”, pero eso es otra historia) y a veces creo que la envió mi madre para que cuidara de mí en esta nueva etapa.

 

Y una tarde, tratando de encontrar redes wifi para calmar mi adicción a Internet y al ciberespacio, apareció. Había como 30 redes disponibles pero sólo una estaba sin contraseña, la red Thomson. Y así surgió nuestra amistad.

 

Me la imagino como la señora Doubtfire de la película, con el rictus serio del ama de llaves de “Los Otros” y la disciplina de la señorita Rottenmeier. Y es que, como hacía mi madre cuando vivía con ella, llega un momento de la noche en el que me ordena ir a la cama, apaga su conexión y no queda más remedio que despedirse del “vicio”.

 

Hay veces que resulta demasiado estricta y llega a sacarme de mis casillas; si hay que enviar un imeil importantísimo, la Thomson dirá que no; y si ella dice que no, da igual que le pongas la mirada del gato de Shrek, es impasible: No es no. Pero en el fondo debo agradecerle que me deje entrar a ver el correo, la prensa, el “feis”, la cartelera y demás páginas interesantes de la red. Y sobre todo, que pueda seguir escribiendo en mi propio blog.

184.- El Chantaje de las Madres.

Posted on Actualizado enn

AMA_DE_CASA

Las madres son especialistas en muchas cosas, pero se llevan la palma al chantaje emocional. Ahora cuando somos mayores utiliza los típicos “yo no voy a decir nada”, “haz lo que quieras”, “tu ya eres mayor para saber qué tienes que hacer”… No sé las vuestras, pero la nuestra es un crack exprimiendo sus “todo el día cocinando para esto”, “me paso la vida como una esclava”, “siempre hay que andar destrás vuestro”… Vamos, que le falta soltar una lagrimilla para que algo dentro del pecho te diga “¿¿es que no tienes corazón??” y al final cedes. Y tu madre vuelve a su ser una vez que ha conseguido.

De críos el chantaje tenía que ser más sutil. Me imagino que en el fondo no quieren traumatizar a sus hijos y las madres minan solamente lo justito la personalidad para dejar que siga creciendo pero que no se tuerza por el camino. En aquellos años mi madre utilizaba el argumento de que “éramos pobres”: no íbamos de vacaciones porque éramos pobres, no nos compraban tal capricho porque éramos pobres, nosotros no teníamos un kart porque éramos pobres, muy pobres… Un día mi hermana Marta, la que tiene el corazón más grande de los 3 hermaninos, miró a mi madre llena de dudas y temores y le dijo: ¿Pobres? ¿Somos pobres? ¿Cómo los que salen en el telediario con moscas?.

Creo que ahí fue cuando mi madre vió que tenía que dejar de esgrimir ese argumento. Vale, éramos (y somos) clase media obrera pero cuando vió que mi hermana nos ponía al nivel de la misera del continente africano tuvo que racionar la excusa para no comprarnos chorradas banales como un huevo kinder a cada uno. Mis padres se han deslomao por nosotros, y puede que los actuales psicólogos pongan el grito en el cielo con madres así (ahora los niños se frustran) pero gracias a ese “somos pobres” y a esas sesiones de chantaje emocional no nos hemos convertido en los gilipollas que podríamos haber sido.