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392.- Al Lugar donde has sido Feliz…

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Joaquín Sabina decía en Peces de Ciudad esto mismo, que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”.

Este fin de semana y por casualidad, he vuelto a asomarme a esta ventana desde la que se ve la playa. Ventana desde la que un día y siendo muy feliz, había disfrutado de una de las mejores vistas que conozco.

Y desde que pones el pie en el lugar y comienzas a subir la colina los recuerdos comienzan a trepar por tus piernas como si de unas enredaderas se trataran. Da igual que quieras como que no. Te invaden palabras, olores, imágenes y sensaciones que te recuerdan lo feliz que un día fuise ahí. ¿Merece la pena volver?

Llegas a la cima y vuelves a mirar y compruebas que aparentemente nada en el paisaje ha cambiado. Calculas el tiempo de aquello y haces el inevitable balance de estos años. Quizá ahora no seas igual de feliz que entonces. No significa ni más ni menos, mejor o peor, si no diferente.

Conservo una fotografía de aquella visita. Esta vez he querido hacer la misma fotografía: esa ventana enmarcando la playa. Pero esta vez no hay nadie mirando por ella. Rectifico. Al lugar donde has sido feliz deberías tratar de volver, para darte cuenta de que lo sigues siendo. Y esta vez, de verdad.

Nota Menta: Medio kilo de anchoas, tres pimientos verdes, aceite de oliva, sal…

181.- Día de Playa.

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Que día más bueno hace de playa.

El agua fresquita, las olitas, tetas, culos… ¡No puedo parar!

Ya venimos de la playa mi mujer está muy morena

y yo estoy agobiado con el culo lleno de arena.

playa

Excelente día de playa en Donosti, en la playa de Ondarreta. Después de una noche complicada en urgencias y haber maldormido 3 horas, lo que se debe hacer es cogerse la mejor compañía y desconectar. Bocatas, cervecitas frescas, bañador y toalla y algo para entretenernos: la cuore y el fotogramas. A esta combinación hay que añadirle un solazo inmenso y un atemperatura ideal puesto que no hacía calor al haber una ligera brisa. Cachondeo y buen día asegurado.

Después del playeo con risas y miradas apetitosas una siestita al sol para cargar las pilas y entrar hasta el casco viejo en busca de deliciosos manjares en miniaturas de San Sebastián, los pintxos, y todo un descubrimiento: las guindillas fritas (no pican!!!) Paseíto por la ría y un helado como colofón. ¿Me pone una bola grande de dos sabores? Sí claro, ¿de qué? Mmmm… Plátano y Mango. Risas generalizadas de mis compañeras de viaje. Tardo demasiado en reaccionar pero me doy cuenta del por qué su cachondeo. La heladera flipa, así, tal cual. Mejor que sea de Mango y Mora.