muerte

395.- ¿Como en los Cuentos?

Posted on Actualizado enn

A veces la realidad supera la ficción. Y a veces las noticias que vemos en periódicos e informativos parecen literalmente sacadas de cualquier cuento infantil.

Por un lado una boda de la realeza con príncipes herederos, carroza de caballos, madrastra y hasta el espíritu del hada buena (Ladi Di) presente en la ceremonia. La otra escena es la noticia de la muerte de Bin Laden. La horrible bestia descansa ahora en el fondo del mar y los habitantes del pueblo lo celebran; ya podrán por fín vivir felices y comer perdices.

Y esta noticia me hace plantearme muchas cosas. ¿Por qué dicen que Bin Laden ha muerto cuando en realidad le han matado? ¿Cómo puede alguien celebrar la muerte de otra persona por muy hijodeputa que haya sido? ¿Saldríamos los españoles a la calle a festejar con esa alegría si la policía hubiera abatido al etarra más peligroso? ¿La justicia americana con su ojo por ojo es más justa? ¿Muerto el perro (o la bestia) se acabó la rabia?

Cuentos… ¿chinos?

Nota Mental: Érase una vez…

360.- Sin Anestesia.

Posted on Actualizado enn

Empecemos por el principio. El Pentotal Sódico es un anestésico que se utiliza, entre otras cosas, en la pena de muerte en Estados Unidos. Se le inyecta al reo, entra en un coma rápido y que luego se le produce una parada cardio-respiratoria.  Se usa principalmente para que se duerma y poder ejecutarlo sin que sufra una agónica y larga muerte.

Sencillito, y además no mancha. Pero, ¿qué ocurre cuando, por distintos motivos, escasea este fármaco? Pues que la inyección letal tiene que esperar; que vale que matemos a una persona, pero habrá que hacerlo en condiciones: con anestesia, agujas estériles y limpiando con algodón el punto donde se ha de pinchar. California, Arizona, Oklahoma y Kentucky ya no disponen del anestésico y han tenido que aplazar (más aún) sus ejecuciones.

Y digo yo… ¿Por qué no utilizamos el método de la cabezada o de la asfixia para dejar inconsciente al individuo y luego, cuando ya no sufra, matarlo bien muerto? Sólo se me ocurre algo más doloroso, lento y agónico que morir sin anestesia, y es el hecho de vivir en un corredor teniendo la certeza de que algún día, más tarde que pronto, te van a ejecutar.

317.- Chinita no Entendel.

Posted on Actualizado enn

Corren malos tiempos. El gusano de la crisis comienza a podrir todos los niveles de la economía española. Hay duros recortes en presupuestos, en servicios y derechos sociales. Los sindicatos comienzan a gestar una huelga general. Se congelan pensiones y se eliminan ayudas.

Pero Appel saca al mercado el iPad, una ¿tableta? multimedia. Última generación a precio entre 480 y 800 euros. Y hay colas en las tiendas para comprarlos. Por delante del ajuste económico prima el ser moderno y estar a la última.

Mientras en la planta china que fabrica el aparato trabajan 300.000 empleados. Muy eficientes ellos, con jornadas laborales maratonianas por un sueldo de 100 euros al mes. Todo ello en unas condiciones un tanto particulares: como dato decir que en 5 meses ha habido 13 intentos de suicidio y 10 muertes.

Cómo está el mundo. Chinita no entendel.

248.- El Sabroso Placer del… ¿Tanatorio?

Posted on Actualizado enn

Es ya como una tradición pre – navideña más, como comprar el décimo “ganador” de la lotería de navidad, pensar los regalos que se van a hacer o organizarse las fechas navideñas entre trabajo, amigos y familia. El caso es que en vísperas de navidad aparecen por el hospital los chicos del tanatorio.

Pero esta vez no vienen a “llevarse” si no a traer; a traer unas cajas de trufas de chocolates que están… ¡¡Orgásmicas!! ¿Orgásmicas? No sé si existe ese adjetivo pero es el que mejor las describe. La pregunta es: ¿está bien alegrarse cuando los de la funeraria te las regalan?

¿Nos premian por “darles trabajo”? ¿Nos “incitan” a que ellos tengan trabajo a nuestra costa? ¿Es moralmente correcto alegrase cuando vienen con el cargamento? ¿Deberíamos rechazarlas por principio? Da igual la refexión; están cojonudas.

150.- Soy un Gnomo.

Posted on Actualizado enn

David

Hablando del trauma que me causó el final de la serie David el Gnomo, alguien que sigue el blog me pasó el video de youtube en el que David y Lisa se despiden para siempre y se convierten en dos hermosos árboles. Creo que fué mi primer trauma, mucho más que lo de E.T.

Era adicto a David el Gnomo. Quizá por lo de la naturaleza, por lo de los animales, o porque como mi abuela tenía un zorro, yo también me creía un poco gnomo. Recuerdo cómo me atiborraba a danones para conseguir los cromos y pegarlos en el album con un engrudo de harina y agua que mi tía me preparaba. ¿No tendríamos pegamento? ¿Eramos pobres como ratas y yo sin enterarme? ¿Eran quizás las primeras lecciones de reciclaje? No sé, pero me encantaba el engrudo.

La serie la echaban a la hora de comer, y todos los días había que seguir el ritual: tanto me gustaba la canción que (para contentar al chico) tratábamos de rabarla en un casette directamente de la televisión, algo complicado y que nunca terminaba de funcionar. Sí, no había emules, cds, mp3, todo era mucho más… todo tenía más encanto.

Ahora que pienso, yo tenía unas répiclas a tamaño real de David y de Lisa, ¿dónde estarán? Habrá que rescatarlas del baúl de los recuerdos…

Vídeo Final

149.- Vergüenza Ajena.

Posted on Actualizado enn

jackson

El hombre que quiso ser niño. El negro que quiso ser blanco. Raro, excéntrico. Con sus guantes blancos, sus mascarillas, sus niños asomados por el balcón, su parque de atracciones, sus operaciones negadas, sus juicios por querer tanto a los niños, sus deudas, sus adicciones. Iba volver a los escenario y ganaría 50 millones de euros en su gira fallida, pero aún así acumulaba 350 millones de euros en deudas. Y también sus canciones y videos. ¿Artista? Ahora todos dirá que era un genio, una “bellísima persona”.

Hoy veía en las noticias como cientos de fans de España se encaminaban en peregrinaje hasta un local de una cadena de ¿restaurantes? situado junto al museo de cera. La gente se abrazaba, lloraba, canturreaba sus canciones por la muerte de su ídolo, por un personaje de ficción. A mi juicio eso era. Y he sentido vergüenza ajena. Creo que la última vez que lloré por la muerte de un personaje ficticio (sin contar los sentimentalismos de series y películas) fue cuando David el Gnomo se convirtió, para siempre, en árbol.

Video de la vergüenza