mujer

385.- Aviso: Tengo la Regla.

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En Noruega están muy concienciados con la productividad laboral, el rendimiento y el esfuerzo que sus empleados hacen en su turno de trabajo. Dos de cada tres empresas entregan a sus trabajadores tarjetas electrónicas para contabilizar el tiempo que pasan en el baño. Claro, seguro que están venga ir a mear, fumarse un pitillo o beber de la petaca.

Así, un empresario ha reflexionado y se ha dado cuenta de que a veces las mujeres deben acudir con más frecuencia al aseo y, muy astuto, se le ha ocurrido “marcarlas” con una pulsera roja cuando tengan la menstruación. Así nadie todo el mundo sabrá que están en sus primeros días del ciclo y tendrán permiso para ausentarse al servicio.

¿Vergonzoso? ¿Humillante? Bueno, no sé de qué nos extrañamos, hace 60 años los nazis ya ponían estrellitas de colores a judíos, homosexuales, prostitutas, gitanos… Pero no tenía que ver con la productividad, ¿no?.

382.- Consultorio Seximental de los Lunes (17).

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En mi casa ganan las mujeres a los hombres en proporción de 2 a 1, en la universidad estábamos en una clase 110 mujeres y 11 tíos y como se imaginarán en mi profesión ganan por goleada las enfermeras a los enfermeros. Esto es, me paso la vida rodeado de mujeres y precisamente por eso puedo asegurar que las conozco bastante bien, paso fundamental para llegar a entenderlas.

Pero si ha habido algo que me ha descuadrado por completo es como ellas que van de chicas fuertes, ellas que van de mujeres independientes, ellas que siempre tienen todo controlado y calculado… se vuelven una marioneta en manos de alguien con cien veces más poder que ellas: la hormona.

Les cambia el carácter de una forma que lo mismo pueden ser la madrastra de Blancanieves, Catwoman, una niña desconsolada que se ha perdido de sus padres o la psicópata de la catana. Eso no es lo malo, lo peor es que puede pasar de un estado a otro en cuestión de minutos (y eso siendo generosos). Además del ánimo ellas lo notan en la piel, el tacto de su pelo y numerosas cosas más. Nosotros (y esto será cosa de nuestras hormonas, que también tenemos) no nos damos cuenta de nada y sobrellevamos ese ciclo de la manera que mejor podemos.

Y ustedes, ¿qué opinan de ese influjo hormonal en la mujer? Ya sabéis, varias opciones. Y si ninguna se acerca podéis crear la opción E, F, G…

¿Cuál es su opinión sobre en el poder en las mujeres de las hormonas femeninas? 

  • A.- Si cada 28 días sintieran los hombres lo que sienten las mujeres se callarían más.
  • B.- Creo que es un complot de todas ellas, así tienen la excusa perfecta para hacer lo que quieran.
  • C.- Llorar sin motivo alguno durante 3 días una vez al mes viene bien para desahogarse.
  • D.- Los hombres también culpan a “su hormona” de estar siempre cachondos.

349.- Semáforo en Rojo.

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Creo en pocas cosas, pero sí en las casualidades: estar en un lugar en concreto, en un momento concreto puede hacer que cambie tu vida sin ni siquiera pensarlo o quererlo. Para mí la vida es una consecución de casualidades. Da igual lo que yo haga, lo que la otra persona desee o lo que un tercer implicado quiera; da igual. Hay algo mucho más fuerte que todo eso y que no podemos (menos mal) controlar.
 

 Lo conducía un tío mayor que yo, y su copiloto era ella. Me mira, sorprendida. Yo hice lo mismo. Seguro que había pensado que nuestros caminos jamás se habría de volver a cruzar, pero… Una tibia elevación de cejas en señal de saludo que ella pronto captó. Sonrisas cómplices. De esas sonrisas que expresan más miedo que alegría.

Su conductor hablaba algo. Yo miro al semáforo. Dejo de mirar a la chica del coche de al lado. Miento. Vuelvo a mirar, pero esta vez al conductor. Vale, ya le conozco. Para mí es más fácil cuando les pongo cara a ellos, sus maridos. Sigo mirando al semáforo rojo y esperando como quién espera por placer. Nuestras miradas no vuelven a cruzarse. Mi semáforo cambia a verde y continúo mi ruta.

Imposible saber qué ha ocurrido en ese coche en esos apenas 15 segundos. Seguro de lo que ella ha sentido, sus ojos dicen más de lo que le gustaría que dijeran.

Hoy cuando volvía de trabajar me detuve en un semáforo en rojo. Cuando voy camino al trabajo odio tener que pararme, pero cuando vuelves a casa todo es distinto, no hay prisa, nadie me espera. En el carril de mi izquierda, en el mismo sentido que yo, un coche oscuro. “¿Te has fijado en el tipo del coche de al lado?” dice un anuncio de la televisión.