navidades

373.- ¿Espíritu Navideño?

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Sé que llevo varios días sin escribir, ya sabéis que esto va a rachas. Han pasado cosas, sí, pero digamos que no he tenido mucho tiempo para escribirlas. O mejor aún, que he tenido tiempo pero no ganas.

Bajé a Madrid unos días con Sara a redescubrirlo, siempre hay cosas por ver (la foto es de allí). Luego, nos metimos de lleno en la campaña navideña, cosa que cada vez soporto menos. Será que al no estar en casa y saltarme el ritual de hacer los mazapanes, poner el árbol, el belén… pues como que el cuerpo no se me acostumbra y me las encuentro de golpe.

El día de nochebuena me llegó un mensajillo de esos navideños. Como había perdido el móvil, no sabía quién era el remitente. “Muchas gracias por el mensaje, yo también te deseo lo mismo pero… ¿quién eres? ¿El Espíritu de la Navidad?” No obtuve respuesta. Si quien lo mandó lee el blog, que se descubra (por favor). Hablando de esos típicos mensajes, sólo envié uno, el que realmente sentía.

El año termina dando muestras de la crisis: cerrando una de las mejores cadenas de televisión CNN+ para emitir en ese mismo dial un 24 horas del reality Gran Hermano. No hubo ni un triste fundido a negro de despedida. No les dió vergüenza meter un bucle infinito con la sintonía del… ¿concurso? No esperaron ni a que se enfriara el cadáver. Creo que eso lo dice todo.

Por cierto, vayan al cine a ver “Balada Triste de Trompeta”. O símplemente, vayan al cine.

370.- Las Aguas… ¿a su Cauce?

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Inspirar. Espirar. Soy una pluma. Soy un junco. Soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie, que cantaba el Dúo Dinámico. Ya. Ya me voy calmando. El enanito gruñón comienza a desaparecer. Shhh… Parece que el ogro que habita en mí se está durmiendo…

Nada. Que un día malo lo tiene cualquiera y ayer, como si del cuento de Dickens se tratara, tuve mi primer capítulo de “Canción de Navidad”. Ese donde se aparecen los espíritus de las navidades pasadas y las futuras y hasta el fantasma de Gosht para juguetear con la arcilla si le dejo. Me dan rabia esas historias inconclusas que de pronto vuelven a tu vida como esa puerta que creías cerrada y una corriente de aire vuelve a abrirla de golpe, de par en par, levantandote del susto las alas del corazón. Esto de las “alas del corazón” nunca lo he entendido bien pero cuando lo dice mi madre me parece tan visual…

Vendavales provocados por la ya tradicional Espiral de Autodestrucción: hoy tenemos Cena de navidad de Urgencias y la voy a coger con muchas ganas. Eso, unido al “frente frío”, pueden convertir la espiral en un auténtico tornado y quién sabe, quizás mañana Totó y yo no nos despertemos en Kansas. ¿Alguien tiene unos zapatos rojos del 40 para dejarme? Por si acaso…

 

369.- Hasta la Polla.

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Este no es la entrada que iba a escribir. Aunque también hablaba de cabreos, decepciones y venas hinchadas (y no me refiero a las de la polla, dejémosla tranquilita) pero para eso tengo mi propio blog, para desahogarme en él.

Quedan un par de semanas para que se termine el año y aún me quedan muchas cosas que hacer, la mayoría de ellas relacionadas con estas fechas tan entrañables y que cada vez me dan más para atrás. Empiezo a odiar los buenos deseos, los villancicos sonando por todos los lados, los acúmulos de familiares, las sonrisas forzadas…

Este año voy a pasar de hacer balance. Ha sido un año normalito, ni bueno ni malo. O mejor dicho con cosas buenas y malas. De entradas y salidas dejando más o menos huella. Creo que me estoy volviendo más pragmático, y creo que eso no me acaba de convencer. Pero, a base de palos, estoy aprendiendo que si es que no… es que no. Y dejémosnos de paños calientes. El frío, el viento y el sol curten nuestra piel y nos hace más duros. También menos sensibles, pero uno empieza a estar ya hasta la polla.