nazi

385.- Aviso: Tengo la Regla.

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En Noruega están muy concienciados con la productividad laboral, el rendimiento y el esfuerzo que sus empleados hacen en su turno de trabajo. Dos de cada tres empresas entregan a sus trabajadores tarjetas electrónicas para contabilizar el tiempo que pasan en el baño. Claro, seguro que están venga ir a mear, fumarse un pitillo o beber de la petaca.

Así, un empresario ha reflexionado y se ha dado cuenta de que a veces las mujeres deben acudir con más frecuencia al aseo y, muy astuto, se le ha ocurrido “marcarlas” con una pulsera roja cuando tengan la menstruación. Así nadie todo el mundo sabrá que están en sus primeros días del ciclo y tendrán permiso para ausentarse al servicio.

¿Vergonzoso? ¿Humillante? Bueno, no sé de qué nos extrañamos, hace 60 años los nazis ya ponían estrellitas de colores a judíos, homosexuales, prostitutas, gitanos… Pero no tenía que ver con la productividad, ¿no?.

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299.- Semana… ¿Santa?

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Mi interés actual por el cristianismo y el catolicismo es nulo. Siempre he creído que la religión se basa en creer sin poner en duda, en tener Fé. Creerse a pie juntillas una historia relatada en un libro que se escribió cientos de años después de que sucediera. Empezando por ahí no hay sustento para que me crea la separación de las aguas, la concepción por María por obra y gracia de una palomica o la desaparición del cuerpo en el sepulcro. Puede que los hechos ocurrieran, pero no dudo de que hay mucho de literatura en ello.

Y si la institución representante de esa religión es la iglesia que tenemos hoy en día, pues apaga y vámonos. Una iglesia corrupta, machista, retrógrada y criminal como hace 400 años. Una iglesia a la que le cuesta años pedir perdón y condenar el fascismo y el holocausto puesto que estaban en primera linea de guerra con el señor Ratzinger militando en las Juventudes Hitlerianas. Una iglesia que fusil en mano se llevaba a mis abuelos rojos de paseo en caminones hace no tantos años. Una iglesia que no vacila en condenar la homosexualidad y el aborto, pero que hace oídos sordos a los cientos de casos comprobados de curas pederastas que abusan de niños y niñas, cuanto más débiles, mejor. Una iglesia para la que la mujer debe cumplir el mero papel de madre reproductora y jamás llegará a iglualar al hombre en cuanto a responsabilidad y derechos. Una iglesia que lejos de ayudar al tercer mundo sostiene que el uso del preservativo favorece el aumento del problema del Sida cuando 23 millones de los 33 infectados se encuentran en el continente africano.

Una iglesia alejada del mundo real en el que vivimos y que ella sola se esá cavando su propia tumba.

274.- El Diario no hablaba de Tí…

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Ayer el diario no hablaba de tí. Apenas una reseña o un minuto escaso en los informativos. Ayer no fue noticia que se conmemorara el 65 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz, convertido en museo en 1947 y treinta años más tarde declarado patrimonio de la Humanidad.  27 de enero, Día internacional de recuerdo de las víctimas del Holocausto.

Ayer pocos se acordaron de los entre cinco y seis millones de personas que fueron exterminados en el campo nazi de Auschwitz. Según los historiadores, el 90 por ciento de esas víctimas, a las que los nazis asesinaban con gas Zyklon B e incineraban sus cuerpos, eran judíos procedentes de toda Europa y el resto partisanos polacos, gitanos, homosexuales y presos soviéticos.

Desde su creación en 1940, llegaban una media diaria de entre 400 y 500 vagones y en cada uno de los cuales había entre 50 y 100 personas. El 70 por ciento de los recién llegados eran exterminados inmediatamente, y solo a los físicamente más fuertes les aplazaban provisionalmente la muerte para que trabajaran en fábricas militares nazis o bien fueran usados en macabros experimentos médicos.

Los historiadores calculan que en los cinco crematorios de Auschwitz fuero incinerados los cadáveres de más de cinco millones de presos muertos. Cada crematorio disponía de una cámara de gas propia, pero la productividad de éstas era considerablemente superior, por lo que los cadáveres eran también incinerados en enormes fogatas, de 60 por 40 metros, que ardían permanentemente.

Una pena que ayer los diarios no hablaran mucho más de todos ellos y de lo que supuso el nazismo en toda Europa.  Tan sólo hace 65 años. No estamos hablando de la Edad Media, no. Piensen que todos los octogenarios que ahora conocemos vivieron este horror. Un horror que tendemos a olvidar y, por consiguiente, a repetir.