nervios

383.- A los Postres.

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Si lo hubiera pensado dos veces no lo habría hecho. Cuando sus rodillas se desdoblaron y se puso en pie supo que no había vuelta atrás. Intentó tragar saliva, tenía la sensación de haberse metido un puñado de harina en la boca. El resto de comensales le miraron, sorprendidos y expectantes. No golpeó su copa con el tenedor como solían hacer en las peliculas, no le hizo falta. Y empezó: tengo algo que deciros…

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