niño

406.- BIG o lo que es lo mismo: Crecer.

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De crío me encantaba la película “BIG”. Bueno, y de mayor también. Tom Hanks es un adolescente de 13 años que de la noche a la mañana y después de haberle pedido un deseo a Zoltar, una atracción de feria, pasa a convertirse en un adulto. O al menos físicamente.

Y eso mismo me pasó el lunes. De repente y sin que nadie me avisara, sentí que crecía y me convertía en adulto. Me tocó una vivienda de protección oficial. Ahora me hace mucha ilusión poder tener mi casita pero en aquel momento me sentí como el personaje de Tom Hanks en aquella película. Ví delante mía una fila enorme de señores con maletín con los que tenía que hablar y una pila enorme de papeles para estudiar y firmar. Me había convertido en adulto.

Y por unos minutos quise buscar la máquina de Zoltar, echar la moneda y volver a ser un niño. Un tío sin obligaciones o a ser posible con las menos. No es que me considere un eterno Peter Pan, al contrario, pero a veces dar según que pasos da un poquito de miedo. Qué digo un poquito… acojona de lo lindo.

219.- El Burro que creyó ser Cebra.

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burro cebra

¿Recuerdan la primera vez que fueron a un zoológico? ¿Se acuerdan de cómo se acercaban al recinto de los monos? ¿Y de los elefantes, los fieros leones…? Los niños los miran curiosos, asombrados, con los ojos como si fueran a salir de sus órbitas y la boca abierta mostrando a partes iguales adiración y miedo.

El zoo de Gaza no tiene cebras. Las tuvo, pero murieron junto con cientos de palestinos en un ataque de Israel. Y tal y como están las circunstancias en aquel lugar volver a traer a los exóticos animales resultaba caro, peligroso y atrevido. conseguir una cebra auténtica le habría costado 40.000 dólares poy habría tenido que ser llevada hasta la franja de Gaza a través de los túneles de contrabando que comunican el territorio con Egipto. Todo una odisea.

Pero la imaginación es una buena aliada para devolver la ilusión a los niños en tiempos difíciles, y cual padre Guido en La Vida es Bella el dueño tuvo una ingeniosa idea: pintar un par de burros a rayas y convertirlos en cebras. El primer intento fue con pintura. Mala idea, se acababan ensuciando. La segunda con tinte de pelo negro. Buena idea y mejor resultado, sólo tienen que repasarlas de vez en cuando. Con esas orejas largas, la cabeza gacha y los ojos soñolientosero cualquiera de dará cuenta pronto del engaño, pero volver a tener la pareja de cebras y ver las caras de los críos merecía la pena.