placer

363.- Placeres, Pecados y Pederastas.

Posted on Actualizado enn

Si tuviera que elegir un placer… creo que sería el chocolate. Y entre todos los tipos que hay, el chocolate que funde mi madre para hacer las trufas: choclate negro con un poquito de mantequilla y un chorrotón de cognac. Me encanta cuando está templado y siempre acabo metiéndole el dedo. Creo que si mi madre me dijera que lleva cianuro me encontrarían muerto y con restos de chocolate en la boca.

Otro placer para mí son los cajones que ponen en los supermercados con 3.000 dvds pasados de moda. Puedo pasarme horas y horas revolviendo las gangas a 3 euros y siempre acabo picando. Cada uno en esta vida tiene sus pecadillos que no puede dejar pasar y que al cometerlos una sensación de placer inmensa le recorre el cuerpo. Mis hermanas elegirían un buen rancho de liebre, y mi madre los puestos de ropa del mercadillo o un bazar chino de esos inmensos.

Otros, como el sacerdote de Vilafamés (Castellón) se deleitan viendo fotografías y videos de contenido pedófilo en la iglesia en la que ejerce. Guardaba 21.000 archivos, suficientes como para pecar muchas veces. Suficientes como para reventar de placer.

251.- Ser un Poco “Amelié”.

Posted on Actualizado enn

Me gusta ser un poquito “Amelié”, la joven que trataba de, con pequeños detalles, alegrar un poquito la vida de las personas que le rodeaban.

Lo primero que metí en su buzón fueron un par de Coulants de Chocolate que había cocinado. Al poco tiempo la vecina agradecida me regaló todo un kit de merchandising farmacológico: bolígrafos, rotuladores, libretas…

Hoy antes de ir a trabajar y a las puertas de la navidad he dejado en su buzón tres reyes magos de chocolate con una nota: “Tres apuestos e interesantes señores para tres jovencitas guapas”. Cuando volví del curro en mi buzón (que nunca cerramos con llave) había tres diademas con cuernos de reno y cascabeles y como unas seis docenas de… huevos de chocolate!!! Bieeennn!!!

Con qué poco nos podemos alegrar tanto…

248.- El Sabroso Placer del… ¿Tanatorio?

Posted on Actualizado enn

Es ya como una tradición pre – navideña más, como comprar el décimo “ganador” de la lotería de navidad, pensar los regalos que se van a hacer o organizarse las fechas navideñas entre trabajo, amigos y familia. El caso es que en vísperas de navidad aparecen por el hospital los chicos del tanatorio.

Pero esta vez no vienen a “llevarse” si no a traer; a traer unas cajas de trufas de chocolates que están… ¡¡Orgásmicas!! ¿Orgásmicas? No sé si existe ese adjetivo pero es el que mejor las describe. La pregunta es: ¿está bien alegrarse cuando los de la funeraria te las regalan?

¿Nos premian por “darles trabajo”? ¿Nos “incitan” a que ellos tengan trabajo a nuestra costa? ¿Es moralmente correcto alegrase cuando vienen con el cargamento? ¿Deberíamos rechazarlas por principio? Da igual la refexión; están cojonudas.