publicidad

241.- Mad Men, un Bombón.

Posted on Actualizado enn

Ya tengo en mi poder la segunda temporada de Mad Men. No es una serie que enganche, como Perdidos, en los que nada más terminar un capítulos sientes el impulso y le necesidad de tragarte no uno, si no tres o cuatro más. No. Mad Men es distinta.

Ver un capítulo de una de las mejores series de televisión (con perdón de la ya mencionada) es como deleitarse comiendose un exquisito bombón de chocolate; un placer del que disfrutas con los cinco sentidos. Es como disfrutar de la esencia del cine en casa. Te dejas llevar, termina, y acabas extasiado como después de un enorme y brutal orgasmo. Es ahí cuando dices… con uno, es suficiente; el resto me los dosifico.

La serie está ambientada en el sector publicitario de Nueva York a principios de la década de 1960, y sigue a los ejecutivos que trabajaban en ese mundo, que vivía su época de esplendor. Todo era susceptible de ser anunciado y prácticamente valía cualquier cosa para hacerlo, siempre que fuera algo creativo y original. La reconstrucción de ese mundo es fascinante, empezando por la fotografía y la ambientación, pasada por el “filtro” del humo de los cigarrillos que todos los personajes fuman sin parar.