roja

385.- Aviso: Tengo la Regla.

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En Noruega están muy concienciados con la productividad laboral, el rendimiento y el esfuerzo que sus empleados hacen en su turno de trabajo. Dos de cada tres empresas entregan a sus trabajadores tarjetas electrónicas para contabilizar el tiempo que pasan en el baño. Claro, seguro que están venga ir a mear, fumarse un pitillo o beber de la petaca.

Así, un empresario ha reflexionado y se ha dado cuenta de que a veces las mujeres deben acudir con más frecuencia al aseo y, muy astuto, se le ha ocurrido “marcarlas” con una pulsera roja cuando tengan la menstruación. Así nadie todo el mundo sabrá que están en sus primeros días del ciclo y tendrán permiso para ausentarse al servicio.

¿Vergonzoso? ¿Humillante? Bueno, no sé de qué nos extrañamos, hace 60 años los nazis ya ponían estrellitas de colores a judíos, homosexuales, prostitutas, gitanos… Pero no tenía que ver con la productividad, ¿no?.

316.- Que nos den.

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Que nos den. Eso han debido de pensar los futboleros de los que no lo somos: que se jodan, que les den.

Y es que falta menos que nada para que pandillas de gallitos llenos de dinero corran (o hagan que corran) detrás de un balón en el próximo mundial de Sudáfrica. Falta menos para que legiones de orcos con dos dedos de frente y altos niveles de alcohol en sangre berreen y se partan la cara por sus chicos, colores y banderas. Falta menos para que los  resultados de las selecciones copen tertulias y titulares. Falta menos para que la cadena SER emita 2.000 horas de futbol, Cuatro el 40% de su emisión o Telecinco reparta su parrilla entre Jorge Javier Vázquez, la Pantoja y los chicos de “la roja”. Y el resto de medios, más de lo mismo.

Tócate los cojones. Ya veréis: adiós paro, adiós corrupción, ni rastro de la crisis, ni de rifi-rafes entre diputados, catástrofes o avances contra el cáncer… Nada, salvo “fúbol”. Pues me niego. Iba a estar yo un mes entero poniendo tres o cuatro películas de Marisol al día, o dos mil horas de canciones de ABBA y Raffaella Carrá en la radio, o el ciclo completo de películas pastelonas (Dirty Dancing, Ghost, Prety Woman…) y la colección de Clásicos Disney.

Y entonces iba a decir yo: que les den.

163.- Princesas Caídas (2 de 7)

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caperucita

Basado en las fotografías “Fallen Princesses” de Dina Goldstein

Los viernes eran los días en los que Caperucita Roja (la Kape, como la llamaban las colegas) iba a visitar en pleno bosque a su abuela (la vieja, como la llamaba ella). Pasar la tarde con la anciana nonagenaria era lo más aburrido y chungo que le tocaba hacer en toda la semana (además de recoger la habitación y su cama) si caperucita quería que su madre no le requisara el móvil y la conexión de internet; sin el Messenger y el Tuenti estaba perdida.

Las tardes consistían en un ir y venir de anécdotas de la entrañable mujer mientras su nieta adolescente prestaba más atención a su mp4 que a las historietas y trataba de esquivar sus preguntas con monosílabos. ¡Ay, cómo sois los jóvenes de ahora! Procuraba tenerle siempre preparadas distintas tartas y galletas con la que obsequiarla en sus visitas, pero Kape procuraba pasar antes de la obligación de los viernes por un sitio de comidas rápidas donde aprovechaba para comprarse un par de hamburguesas, patatas y refresco que se zampaba en casa de su abuela; hacía meses que su madre le había obligado a ponerse a dieta.