ruptura

359.- Consultorio Seximental de los Lunes (12).

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Esta semana vamos a ponernos en una situación que, antes o después, nos va a llegar por cojones: Nos dejan. Tú estás enamorao hasta las trancas, ves corazoncitos cada vez que te manda un sms y te imaginas a su lado con noventa años en pasando la tarde en la mecedora del porche. Pero va la zorra, y te deja.

“Lo hago porque te quiero mucho y no quiero hacerte daño”. ¿¿¿Qué??? Pues menos mal que no quieres hacerme daño. Juro que si alguna vez me dicen eso voy a sacar la motosierra y yo sí que voy a hacerle daño. “No eres tú, soy yo”. Claro que eres tú niñato de las pelotas, cuando madures me llamas. O mejor, ni aunque lo hagas.

¿Cuál sería tu reacción si estando enamorado hasta las trancas deciden, de la noche a la mañana, dejarte? Ya sabéis, varias opciones. Y si ninguna se acerca podéis crear la opción E, F, G…

¿Qué harías si decide dejarte tu pareja?

  • A.- Me hago llamar “la zarzamora” y me paso mi juventud llorando por los rincones, lamentándome de lo desgraciada que soy. Valoro lo de irme de misiones.
  • B.- Decido darme al alcohol para ahogar las penas. Además, siempre puedo encontrar a alguien interesante en la barra del bar en la misma situación que yo.
  • C.- Le mando cartas, trato de convencer a su madre, me presento en su trabajo, contrato una avioneta con una pancarta, le suplico que no lo haga… ¡¡Qué va a ser de mí!!
  • D.- No importa, soy como el ave Fénix. Decido ponerme todo buenorro y así, como sin querer, me encuentro al poco con ella y le miro con cara de “mira todo lo que has dejado escapar”.
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290.- Consultorio Seximental de los Lunes (5).

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Cuando el amor termina aparece algo del que cuesta despegarse: los Ex. Y es que un ex es para toda la vida, si uno no comete el error de volver a tropezar con la misma piedra. Y lo peor de todo es cuando tu ex rehace su vida antes que tú, se trata de una carrera por ver quién es el primero en volver a llenarse el estómago de mariposas, y si tu eres el segundo… malo. Un amigo lector del blog nos ha mandado la siguiente carta pidiendo consejo.

  • Hola Sr. Consultorio:
  • Soy un piscis que necesita ayuda. Mi novia y yo rompimos hace 2 meses y yo pensaba que lo estaba llevando bien: no había pensado en suicidarme ni nada de eso, sólo acuchillé todos los regalos que me había hecho ella y tal, pero el otro día me dijeron que ella estaba saliendo con otro chico. Ella, que va de interesante, con sus gafas de pasta y sus películas de cine francés, se ha enamorado de un tío que no tiene nada que ver conmigo. Es de los de pelo cenicero (también llamado “pelo búho”), tiene un coche tunning con alerón y dados de peluche en el salpicadero y se llama Jhonny Augusto. ¿Cómo puede enamorarse de ese tío y también de mí, que soy de los de bufanda de burberrys, padel los sábados y vacaciones en marbella? ¿Tan iguales nos ve? ¿Por qué prefiere a él antes que a mí?
  • Un piscis confundido. Gracias.

Nuestro queridísimo amigo piscis necesita consuelo. ¿Os jode que vuestro ex rehaga su vida antes que vosotros? ¿Que le guste una persona completamente distinta a tí es bueno? ¿Es malo? Ya sabéis, sugerencias…

287.- Cuatro Estaciones, otra vez.

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Volvemos a tener cuatro estaciones de nuevo. La quinta, la que más me gustaba, dijo adiós ayer. El grupo, del que solo quedaban 2 componentes,  anunciaba su separación. Seis jóvenes músicos empezaron hace 10 años y, tras cerrarles las puertas las discográficas de aquí, se marcharon hasta México para hacerse un hueco (enorme) en el panorama musical.

Este grupo ha puesto la banda sonora a gran parte de mi vida sentimental y la mayoría de las canciones parecen hablar de mí (y no es egocentrismo, estoy seguro de que también de la mayoría de quienes leen este blog). Daría, Me muero por besarte, Tu peor error, El sol no regresa, Que te quería… Un buen grupo que se esfuma. Al fín y al cabo, y como ellos dijeron, “el mundo se equivoca”.

53.- Café con (mala) leche

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pareja

Hoy estaba en una cafetería. A mi lado había un hombre, sólo, aburrido, serio. Hacía tiempo que se había tomado su café y cogió un periódico. Supuse que ya habría leído los demás pues no era el diario más apropiado para su clase e ideología (digamos que esto último saltaba a la vista). Estaba esperando a alguien, seguro.

Al rato llegó una señora, era su mujer. Llegó con su café, se quitó el abrigo y se sentó en la silla frente a la del hombre. No se saludaron, no se besaron, él ni siquiera despegó la vista del periódico que tan poco le importaba. ¿Ella tampoco le importaba?

Diez minutos estuve observando la escena y ninguno de los dos mostró el más mínimo interés en el otro. No se dirigieron una cordial palabra, ni una triste mirada.  Entre ellos no había amor, ni complicidad, ni odio. Sólo indiferencia; una triste escena que representaban a la perfección. El silencio y la mesa era lo único que les unía, y les separaba. Y allí los dejé.

Espero que hablaran y se dijeran que así no podían seguir; se separaran y cada uno rehaga su vida por su lado. Eso espero. Porque mucho más triste sería que fueran a casa, continuaran con su indiferencia y se denominaran una pareja felizmente casada.