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292.- Consultorio Seximental de los Lunes (6).

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Enamorarse: sufrir un estado emocional de alegría y satisfacción por encontrar a otra persona. No confundirlo con “amor”; cuando alguien es intensamente atraído por otra persona de inmediato no es amor, es enamoramiento.

Es un estado mental alterado en el cual hay un desenfoque (a veces inmenso) de la realidad ya que esta es sustituída por una total idealización de la otra persona. Se borra la objetividad, los defectos no existen y alguien común pasa a ser visto como el más gracioso, vivaz, inteligente, brillante, hermoso, sincero, honesto y una lista interminable de atributos imaginarios. Por diversas causas, de pronto, esa persona pasa a ser el eje en torno al cual girará la vida del enamorado y mientras le dure el embelesamiento no tendrá ojos para nadie más.

En una noticia reciente se publicaba que la mitad de las prostitutas de Colombia se acababan enamorando de sus clientes. Pero, ¿qué hace que una personas desencadenen en nosotros ese torbellino y otras no? ¿Cuánto dura esa fase? ¿Cuántas veces podemos enamorarnos a lo largo de nuestra vida? Ya sabéis, varias opciones. Y si ninguna se acerca podéis crear la opción E, F, G…

¿Cuántas veces te has enamorado a lo largo de tu vida?

  • A.- Ninguna. Y creo que nunca lo haré. No creo en el amor. San Valentín me da arcadas. Me dan asco los corazoncitos. Es todo un invento del corte inglés.
  • B.- Pocas pero muy intensas. Yo cuando me enamoro lo hago hasta las trancas, igual que un quinceañero; notitas escondidas, cuelga tú, no, cuelga tú…
  • C.- Bastantes. Acabo cogiendo cariño a la mayoría de las personas con las que estoy. Creo que el enamoramiento surge del roce del día a día, y no al revés.
  • D.- Más de mil veces. Soy de los que se enamora quince o veinte veces al día y cada media hora creo haber encontrado a la mujer de mi vida.

278.- Eres Super Fotogénico.

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La Bella y La Bestia
La Bella y La Bestia

Mi abuela decía que costaba menos ser listo que ser tonto. Yo añado que a veces es mejor callarse y parecer tonto que hablar y confirmarlo. ¿Y esto a qué viene?

Me encanta cuando alguien me dice que “tío, eres super fotogénico”. Hay otra versión mucho más cruel y con menos piedad que es la de “que guapo sales en esta foto, no pareces tu”. Dos bonitas formas de decir que aunque eres más feo que pegarle a un padre con un calcetín sudao, en las fotos a penas se te nota.

Así que para demostrar que uno también puede salir mucho más horroroso de lo que ya de por sí es, dejo constancia de esta foto en la que no existe photo-shop. No se dejen equivocar por las joyas, la Bella es Sara, la Bestia un servidor.

247.- Feo, Fuerte y Formal.

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No vine aquí para hacer amigos pero sabes que siempre puedes contar conmigo.
Dicen de mí que soy un tanto animal, pero en el fondo soy un sentimental.
En el calor de la noche, a plena luz del día,

siempre dispuesto para alegrarte el día.
Soy hombre de bien a carta cabal y como el duque: feo, fuerte y formal.

Hoy escuchando una versión de El Canto del Loco que hace de la canción de Loquillo me he dado cuenta de una contradición: el Duque fuerte sí, formal… ya no tanto, pero ¿feo? Yo debo ser Shrek si este maromo es feo. Nunca me había parado en pensar a qué “Duque” se refiere la letra, puesto que se compuso mucho tiempo antes de que tuvieras que tener unas buenas tetas para entrer en el paraiso.

Ah, por cierto, soy un poco más “duque” desde este fin de semana, me he regalado la colonia de Victor y Lucas (porque me imagino que esos dos “zeñoritos” andaluces no se llamarán así de verdad). Y no, no he notado más miraditas picaronas por la calle, mi careto sigue siendo el de siempre (es más, me ha salido un grano) y mi voz no se ha desgarrado cual Sabina con exceso de Ducados.

Sigo siendo feo, fuerte (por no decir gordo) y… ¿formal?