sillón

372.- Consultorio Seximental de los Lunes (15).

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No hay pareja sin amor… y menos aún sin broncas. Y quienes digan lo contrario mienten como bellacos. La guerra de sexos la inventaron Eva y Adán en el paraíso: que si estas todo el día jugando con el unicornio, que si mimas más a tus petunias que a mí, que si no me escuchas cuando te hablo… Aunque dicen que las broncas existen para que puedan existir las reconciliaciones.

Pongámonos en situación. Has tenido un día de esos en los que tienes ganas de discutir. Esos días en los que aunque llegaras a casa del trabajo y te encontraras que ha preparado una cena romántica con champán del caro, velitas y una bañera llena de agua caliente y pétalos de rosa… le montarías el pollo.

“¿Champán? Podrías haber comprado cava, que es del país. Y tanta vela… como vea luego una gota de era por ahí te juro que te la hago quitar con las uñas. Y no sé para que llenas la bañera, el agua se va a quedar helada. ¿O es que acaso quieres bañarte antes de cenar? Desde luego…”

Vamos, que eres la viva imagen de la expresión “no está el horno para bollos”. Al final… bronca. Se va al sofá y decide dormirse allí. Tú, al día siguiente, que sabes que te has pasado y que el 98% de la culpa es tuya (algo, sin duda, habrá hecho) confías en que se le haya pasado. Pero después de cenar cada uno su cena, se prepara para dormir de nuevo en su incómodo lecho.

¿Qué haces para solucionarlo? Ya sabéis, varias opciones. Y si ninguna se acerca podéis crear la opción E, F, G…

¿Cómo afrontas una bronca en la que el único culpable eres tú? 

  • A.- El orgullo me puede y decido no hacer nada. No voy a ceder. Si se jode la espalda y le sale una hernia discal es su problema. Él eligió el sillón.
  • B.- Le digo que hoy me toca dormir a mí en el sófá. Para ello salgo al salón con la ropa interior más sexy que tengo. O sin ropa interior, qué coño.
  • C.- No digo nada y cuando veo que se está quedando dormido me acuesto en el sillón junto a él y le ronroneo un poco. Los mordisquitos en el cuello nunca fallan.
  • D.- Le digo que me perdona, que la culpa es mía, que es que estaba sensible. Vamos, que siempre ha sido una buena excusa eso del ciclo hormonal.
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225.- Muérome, muérome.

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resaca

Y fue un gran día. Y una noche aún mejor. Grande, muy grande.

Pero una vez un sabio treintañero me advirtió que las resacas cada vez son más duras. Y llega un momento en el que “el día después” no puedes hacer nada salvo vegetar. Imposible eso de ir de tardes a trabajar. Y eso es lo que hice: trabajar el sábado por la tarde y luego hoy por la mañana con lo que 48 horas después del primer cubata aún estoy catatónico.

Además me duele (por orden descendente): cabeza, oidos, garganta, pecho, piernas y pies. Estornudo como el día que más polen hay en primavera, y ya he gastado un rollo de papel higiénico en quitarme los mocos, que fluyen de mi naríz a litros. A esto hay que sumarle un “percance” en la ducha del que salí ileso.

Mucho sillón, mucho bostezo, capítulos de perdidos, “licuar” con photoshop, ponerme de los nervios con Pekin Express y hacerme fan de un grupo del facebook: Entrar de una Espiral de Autodestrucción. Brutal.