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338.- Pamplona Hermanada con Mordor.

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Deberíamos estar ya acostumbrados a esto: en el norte no hay verano. Se pasa de mayo a octubre casi sin darse uno cuenta. Un día “bueno y tres malos, es así. Jamás se me ocurriría montar una heladería o una tienda de sandalias en esta ciudad.

Pero como decía deberíamos estar ya acostumbrados a que Pamplona parezca la tierra de la Tinieblas de Mordor: lluvia, nubarrones negros, ráfagas de frío… Tiempo que a mí, he de confesarlo aunque me lleve alguna colleja… me encanta. Es lo que tiene ser un poco orco. Eso sí, de vez en cuando, y a poder ser no durante los meses en los que el resto de la humanidad carga energía con el sol y se pone morenito.

Pero notar ese viento frío que te revuelve por dentro es como si me hiciera un centrifugado en la lavadora. ¿Qué mejor forma de limpiar tus chacras que un buen chorro de aire? Y ese cielo negro sólo nos puede decir una cosa: que más arriba, allá al otro lado, el cielo es azul y brilla el sol, y sólo los pilotos de avión y azafatas pueden disfrutarlo. Afortunados.

Todo depende del color del cristal con que se mira.

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335.- Condensador de Fluzo.

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Aprovecho este espacio para pedir un favor a la gente que lee esto. Tengo un colega que quiere montarse un Delorean como el del chiflado doctor Brown de “Regreso al Futuro”. Para eso necesitamos, además del coche, el famoso Condensador de Fluzo. Ya hemos buscado en internet pero no hemos encontrado nada a un precio asequible, así que si desde aquí puede echarnos una mano le estaremos agradecidos.

La idea es poder viajar en el tiempo como en la película y hacer unos pequeños retoques en su vida reciente. Pequeños cambios en el pasado que logren grandes resultados en el futuro. Ya sabemos qué día caerá el rayo sobre el reloj por si no hubiéramos calculado bien la cantidad de plutonio y en qué momento hay que poner el cronómetro.

Sin todo funciona según lo previsto quizá sea recompensado. Quizá.

331.- En lo Alto del Empire.

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Hoy a venido a mi cabeza una película que ví hace tiempo y que se titula “Tú y Yo”. El titulo original dice algo así como “Un Asunto Para Recordar” y es una de las películas románticas más conocidas del Hollywood de los años 50 y a la que posteriormente homenajearon en “Algo Para Recordar”.

Un elegante playboy y una bella cantante de un club nocturno se conocen a bordo de un lujoso transatlántico y surge entre ellos un apasionado romance. Pero no es tan sencillo, ambos están comprometidos. Cuando el barco llega a su destino ellos se hacen una promesa: encontrarse en el Empire State de Nueva York en un plazo de seis meses si siguen sintiendo lo mismo el uno por el otro. Pero lo dicho, no es tan sencillo y uno llegará, y esperará, y el otro no lo hará.

A veces no se conoce a la persona adecuada en el momento y la situación ideal. Pero si nosotros no vamos a poder manejar el tiempo de nuestra vida a nuestro antojo, ¿qué nos queda? No siempre los finales serán felices como en las películas pero, aún así, tenemos derecho a buscarlos.

314.- Desmond al Aparato.

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¿Y si fuera Desmond Hume?

¿Y si descolgara y me dijera: “Desmond al aparato”?

Hoy me he sentido un poco Penny.

“I love you Penny”

Ayer a mi hermana le ocurrió algo que me dió que pensar. Se cambió de compañía telefónica, duplicó su tarjeta y se dispuso a usarla. Pero conforme pasaba la tarde mi hermana recibía mensajes al móvil que ya había recibido… ¡¡¡3 años antes!!! Eso sí, no me dió explicaciones del tipo de mensajes pero quiero imaginar que se trataban de mensajes “especiales” y no los típicos: “Amena le ofrece 50 sms para felicitar las navidades”.

El destino jugó por unos momentos con ella. Y con la otra, como no. ¿Os imagináis poder viajar en el tiempo? ¿Aunque sea de una forma tan poco tangible como esta? Pues eso, que alguien ha movido hoy la rueda de mi isla. Sólo espero que me la sitúe en un lugar mejor.

60.- Fín de la Tregua (Primaveral)

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NIEVE

Esta es la imagen de Roncesvalles de ayer. Hace cuatro días disfrutábamos de los dieci-pico grados al sol. La flores empezaban a brotar, muchos bares se habían animado a poner las terrazas y muchos nos animamos a tomar esos primeros rayos de sol del año.

Pero no, estamos en marzo y es invierno. Ayer, la cruda realidad nos devolvía al calendario haciendo bajar los termómetros hasta los 2 grados a las seis de la tarde. Incluso estuvo nevando un rato en la misma Pamplona.

Vuelvan a guardar las gafas de sol y los piratas, y saquen de nuevo los gorros y bufandas; la tregua primaveral ha terminado.