trufa

363.- Placeres, Pecados y Pederastas.

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Si tuviera que elegir un placer… creo que sería el chocolate. Y entre todos los tipos que hay, el chocolate que funde mi madre para hacer las trufas: choclate negro con un poquito de mantequilla y un chorrotón de cognac. Me encanta cuando está templado y siempre acabo metiéndole el dedo. Creo que si mi madre me dijera que lleva cianuro me encontrarían muerto y con restos de chocolate en la boca.

Otro placer para mí son los cajones que ponen en los supermercados con 3.000 dvds pasados de moda. Puedo pasarme horas y horas revolviendo las gangas a 3 euros y siempre acabo picando. Cada uno en esta vida tiene sus pecadillos que no puede dejar pasar y que al cometerlos una sensación de placer inmensa le recorre el cuerpo. Mis hermanas elegirían un buen rancho de liebre, y mi madre los puestos de ropa del mercadillo o un bazar chino de esos inmensos.

Otros, como el sacerdote de Vilafamés (Castellón) se deleitan viendo fotografías y videos de contenido pedófilo en la iglesia en la que ejerce. Guardaba 21.000 archivos, suficientes como para pecar muchas veces. Suficientes como para reventar de placer.

248.- El Sabroso Placer del… ¿Tanatorio?

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Es ya como una tradición pre – navideña más, como comprar el décimo “ganador” de la lotería de navidad, pensar los regalos que se van a hacer o organizarse las fechas navideñas entre trabajo, amigos y familia. El caso es que en vísperas de navidad aparecen por el hospital los chicos del tanatorio.

Pero esta vez no vienen a “llevarse” si no a traer; a traer unas cajas de trufas de chocolates que están… ¡¡Orgásmicas!! ¿Orgásmicas? No sé si existe ese adjetivo pero es el que mejor las describe. La pregunta es: ¿está bien alegrarse cuando los de la funeraria te las regalan?

¿Nos premian por “darles trabajo”? ¿Nos “incitan” a que ellos tengan trabajo a nuestra costa? ¿Es moralmente correcto alegrase cuando vienen con el cargamento? ¿Deberíamos rechazarlas por principio? Da igual la refexión; están cojonudas.