vida

409.- ¿Qué ha pasado en este Blog?

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¿Qué ha pasado en este mes y medio? Pues muchas cosas… y nada a la vez. Hemos tenido unas erecciones elecciones generales y ahora el azul, los pendientes de perla y los bolsos de marca son el Trending Topic. Y no, por una vez no hablo de Pan Am que a uno puede que le gusten los asientos de cuero de primera clase, el whisky on the rocks y las azafatas serviles… pero sólo en la ficción. Por lo demás el país sigue igual: corrupción, paro, recortes, Urdangarín hace más próxima la III República, Paquirrín pierde al bebé que había presentado previo talón, la Pantoja destrona a la Esteban en las campanadas… Va a resultar verdad que el fin del mundo llega pronto. Pero poco importa ya todo eso, porque… es Navidad (ya hablaremos de esto otro día).

En cuanto a mí… sin novedades, lo cuál no sé si eso es bueno o malo. ¿Que qué he estado haciendo este mes y medio?  Tratar de sobrevivir, sin darle muchas vueltas a las cosas, sin tomarme la vida muy en serio que como decían Les Luthiers “al fin y al cabo no saldré vivo de ella”. Con días de Nube Negra como cantaba Sabina y otros en los que me siento el chico más afortunado del mundo. Soñar, coger fuerzas, disfrutar de la vida, hacer alguna excursión a los infiernos y volver a empezar el sendero marcado cada mañana.

Nota Mental: No escribir escuchando a Amy Winehouse que me salen los post muy tristes.

406.- BIG o lo que es lo mismo: Crecer.

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De crío me encantaba la película “BIG”. Bueno, y de mayor también. Tom Hanks es un adolescente de 13 años que de la noche a la mañana y después de haberle pedido un deseo a Zoltar, una atracción de feria, pasa a convertirse en un adulto. O al menos físicamente.

Y eso mismo me pasó el lunes. De repente y sin que nadie me avisara, sentí que crecía y me convertía en adulto. Me tocó una vivienda de protección oficial. Ahora me hace mucha ilusión poder tener mi casita pero en aquel momento me sentí como el personaje de Tom Hanks en aquella película. Ví delante mía una fila enorme de señores con maletín con los que tenía que hablar y una pila enorme de papeles para estudiar y firmar. Me había convertido en adulto.

Y por unos minutos quise buscar la máquina de Zoltar, echar la moneda y volver a ser un niño. Un tío sin obligaciones o a ser posible con las menos. No es que me considere un eterno Peter Pan, al contrario, pero a veces dar según que pasos da un poquito de miedo. Qué digo un poquito… acojona de lo lindo.

401.- Cosas que Pasarán.

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Cosas que pasarán desde ahora hasta final de año:

Iré mucho más al cine, que en los meses de verano entre que la cartelera siempre flojea y que hay muchos más planes alternativos lo he dejado un poco de lado. Esta misma tarde “La Piel que Habito” de Almodovar. Próximamente, La Voz Dormida”, “La Cara Oculta”, “Mientras Duermes”, “El Árbol de la Vida”, “Un Dios Salvaje”, “La Deuda”… Y muchas más, seguro. El otoño trae mejores películas, o al menos más interesantes. ¿Iré al Festival de Cine de San sebastián? No será por ganas…

Me leeré “El Bolígrafo de Gel Verde” que lleva varias semanas sobre la mesilla esperando. Seguiré con “Mad Men”, “A dos Metros Bajo Tierra” y les haré caso a mis asesores y me lanzaré a “Juego de Tronos”. Y me enguilleré de una sentada la séptima temporada de “Anatomía de Grey”. Como si no tuviera poco hospital ya en la vida real…

Tendré dos bodas y “presuntamente” un bautizo. Y espero que ningun funeral. Habrá un parto. Bueno, habrá más pero uno sé que nos hará especial ilusión. Habrá unas elecciones y espero que una sorpresa electoral. Se pasarán por mi cabeza unas quinientas ideas de las que sólamente dos o tres llegarán a buen puerto. Quizá me enamore. Sólo quizá, que últimamente no estoy yo muy receptivo. Me microenamoraré unas 150 veces, pero son tan fugaces que nadie lo sabrá. Habrá sexo, eso es más fácil.

Habrá escapadas pero sin grandes lujos. Pasaré un fin de semana en un “Hotel Rural con Encanto”, pero aún no sé ni cuándo ni -lo más importante- con quién. ¿Y una fiesta de inauguración de un nidito de amor? Estudiaré. Prometido. Iré a un concierto en Pamplona de “La Oreja de Van Gogh” – ¿alguien se apunta?. Y puede hasta me compre una cámara de fotos. No, no puede. Antes deberé devolverle el préstamo a mi hermana.

Y seguiré escribiendo, que para eso tengo mi propio blog.

Nota Mental: ¿Dónde tendré guardado el chubasquero?

378.- Veinti-Todos.

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Y un día, casi sin darte cuenta, te despiertas sólo en tu piso pero con un año más. Veintitodos, veintinueve. Ya no habrá más “veinti”, la próxima cifra empezará por tres. Y empiezan a llegarte mensajes, felicitaciones, llamadas… y sin querer (porque hacerlo te da miedo) empiezas a hacer balance.

Te acuerdas de todas esas personas que en distintos momentos han ido entrando en tu vida y se han colado en ese particular ranking de personas que son importantes para tí, y que sabes que si a día de hoy te faltaran, tú serías menos tú. Te acuerdas también de todas esas personas que han ido cayendo de esa lista de amigos.

Te acuerdas de todas las personas que no te van a felicitar porque ya no están. Personas que lo han sido todo para tí pero que un día, sin previo aviso ni despedida, hacen cierta la frase “Ley de Vida”. Personas que han marcado tu carácter, tus valores, tu historia personal… Y entonces te das cuenta de que sí te estás haciendo mayor, y de que es eso realmente lo que te pesa.

Pero haces balance y ves que la vida sigue y que queda mucho por recorrer. Y que tienes muchas personas a tu alrededor que te van a acompañar gustosamente por ese camino. Y te ves un poco menos solo. Y eso te da fuerza, valor y energía para tirar al menos otros 29 años más.

Gracias a todos por estar ahí.

Nota Mental: Pensar ideas para la próxima fiesta.

371.- Pragmático.

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Voy a ser un Hombre Pragmático.

Voy a ser un Hombre Pragmático.

Voy a ser un Hombre Pragmático.

Voy a ser un Hombre Pragmático.

Voy a ser un Hombre Pragmático.

Voy a ser un Hombre Pragmático.

Ya, y eso ¿qué coño significa?

(   Ilustración de Alfonso Casas Moreno   )

369.- Hasta la Polla.

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Este no es la entrada que iba a escribir. Aunque también hablaba de cabreos, decepciones y venas hinchadas (y no me refiero a las de la polla, dejémosla tranquilita) pero para eso tengo mi propio blog, para desahogarme en él.

Quedan un par de semanas para que se termine el año y aún me quedan muchas cosas que hacer, la mayoría de ellas relacionadas con estas fechas tan entrañables y que cada vez me dan más para atrás. Empiezo a odiar los buenos deseos, los villancicos sonando por todos los lados, los acúmulos de familiares, las sonrisas forzadas…

Este año voy a pasar de hacer balance. Ha sido un año normalito, ni bueno ni malo. O mejor dicho con cosas buenas y malas. De entradas y salidas dejando más o menos huella. Creo que me estoy volviendo más pragmático, y creo que eso no me acaba de convencer. Pero, a base de palos, estoy aprendiendo que si es que no… es que no. Y dejémosnos de paños calientes. El frío, el viento y el sol curten nuestra piel y nos hace más duros. También menos sensibles, pero uno empieza a estar ya hasta la polla.

349.- Semáforo en Rojo.

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Creo en pocas cosas, pero sí en las casualidades: estar en un lugar en concreto, en un momento concreto puede hacer que cambie tu vida sin ni siquiera pensarlo o quererlo. Para mí la vida es una consecución de casualidades. Da igual lo que yo haga, lo que la otra persona desee o lo que un tercer implicado quiera; da igual. Hay algo mucho más fuerte que todo eso y que no podemos (menos mal) controlar.
 

 Lo conducía un tío mayor que yo, y su copiloto era ella. Me mira, sorprendida. Yo hice lo mismo. Seguro que había pensado que nuestros caminos jamás se habría de volver a cruzar, pero… Una tibia elevación de cejas en señal de saludo que ella pronto captó. Sonrisas cómplices. De esas sonrisas que expresan más miedo que alegría.

Su conductor hablaba algo. Yo miro al semáforo. Dejo de mirar a la chica del coche de al lado. Miento. Vuelvo a mirar, pero esta vez al conductor. Vale, ya le conozco. Para mí es más fácil cuando les pongo cara a ellos, sus maridos. Sigo mirando al semáforo rojo y esperando como quién espera por placer. Nuestras miradas no vuelven a cruzarse. Mi semáforo cambia a verde y continúo mi ruta.

Imposible saber qué ha ocurrido en ese coche en esos apenas 15 segundos. Seguro de lo que ella ha sentido, sus ojos dicen más de lo que le gustaría que dijeran.

Hoy cuando volvía de trabajar me detuve en un semáforo en rojo. Cuando voy camino al trabajo odio tener que pararme, pero cuando vuelves a casa todo es distinto, no hay prisa, nadie me espera. En el carril de mi izquierda, en el mismo sentido que yo, un coche oscuro. “¿Te has fijado en el tipo del coche de al lado?” dice un anuncio de la televisión.